GABRIELA Con el dorso de mi mano me limpié la boca y continúe mirando por el lugar donde Markus había desaparecido. No sé ni por qué me ponía así. No éramos nada, j***r, ¡yo lo odiaba! Pero haberla visto con esa tipa, ¡joderr! Había perdido los papeles. Las chicas que estaban conmigo se acercaron y me miraban con pena, ¿pensaban que, al haber mencionado matrimonio, era con él? Vaya mierda. –No te merece, guapa– me dijo una morena, quien, se estaba retocando el maquillaje. –¿Me puedes ayudar? Quiero arreglar mi maquillaje– dije sonriendo como tonta. El alcohol había hecho efecto al quinto chupito nada más. –¡Claro que sí! Ven aquí, te pondré más guapa, y haré resaltar esos ojazos que tienes– me respondió y pasó hacer maravillas en mi rostro; yo por otro lado solo quería cerrar los

