Xandría firmaba documentos en su oficina. MEDITECH era su refugio principal y los avances en medicina tecnológica no paraban, varias revistas la habían catalogado como “Una de las mentes del siglo” y “Una de las mujeres más influyentes a nivel mundial”. Xandría era una diosa en más de un sentido, ahora no solamente era elogiada por su físico ni por su estilo cosas que aún alzaban miradas, sino que también brillaba por su intelecto, su preparación y el deseo inmenso de hacer valer lo que su familia y lo que su difunto esposo le heredó. Ahora sus negocios se habían triplicado, y es que como la ley ordena ahora está en su posición todo lo que una vez perteneció a Kamal. Raúl, su asistente, entró con cuatro carpetas en las manos haciendo malabares entre estás, la puerta y el café humeante

