En ocasiones las responsabilidades que creemos sabemos llevar pueden terminar siendo mucho más agotadoras de lo que pensamos. Siempre existirá un momento de nuestra vida en la que nos sentimos como que nos estamos ahogando sin la posibilidad de que nadie nos ayude, sin gritar por ayuda. Solo nosotros cargando el peso por esa colina que se hace cada vez más inclinada en el momento en que nos atrevemos a alzar la vista. Un suspiro se escapa, el cuerpo nos duele y nuestra mente está a un paso de darse por vencida, algunos lo hacen. Otros llevan su carga hasta el final del camino para poder soltarla finalmente en paz y no importa cuál de los dos seas tú, soltar aquello con lo que no puedes lidiar indudablemente será una buena opción. Cary abrió los ojos con lentitud, era fin de semana. Jesús

