Cap. 04

1481 Words
Ellas estaban paradas justo frente a esas personas sin saber que hacer. El hombre las miraba y Michell sintió un escalofrío que casi la hizo temblar de miedo. Fue la mujer quien habló. -Buenas noches, Mi nombre en Tea. Deben estar cansadas así que serán llevadas a la habitación que compartirán y mañana hablaremos de trabajo. Por favor entreguenme sus pasaportes. - extiende la mano. Tea era una mujer de rasgos duros, se veía mayor pero bien cuidada. Tenia cabello rubio y corto al menton. Las 3 chicas obedecieron pero fue Luisa quien la cuestionó - ¿Para qué los necesitan? El hombre se veía un poco molesto pero nuevamente fue Tea quien respondió - Los necesitamos para redactar sus contratos de trabajo. - Tomó los documentos y se los pasó al hombre.- ahora vayan a descansar. Ah y tienen prohibido salir de la habitación hasta que se les indique. Las 3 se miraron con sorpresa ante esa orden. Michell tenía un mal presentimiento, aunque no quería sugestionarse. Subieron en silencio a la habitación que les habían asignado; era espaciosa, 3 camas una para cada una, closet, baño y una ventana desde la cual se podía ver hacia afuera, también tenia un pequeño escritorio y mesitas de noche. -¿Chicas no les parece que aquí ocurre algo raro? Hay muchísima seguridad, cámaras y ¿no poder salir de aquí? ¿Es en serio? - Les dice Luisa con algo de nerviosismo en su voz. -A mi también me pareció extraño que haya tanta vigilancia y ese hombre de abajo me dio mucho miedo- esta vez es Michell que confiesa su preocupación. -Chicas tal vez las personas de esta agencia son muy importantes, no debemos sacar conclusiones apresuradas.- Amelia prefiere ser mas optimista -Hay algo extraño, debemos estar atentas y ante cualquier situación irregular, yo preferiría marcharme. -Estoy de acuerdo con Luisa. - dice Michell -Mejor vamos a descansar y veamos que ocurre mañana. Yo me voy a bañar primero- Amelia les dice mientras va de camino al baño. Michell y Luisa continúan desempacando pero es evidente la preocupación en sus rostros. Esa noche duermen, el cansancio les gana, pero alrededor de las 4 de la mañana se escuchan unos gritos horribles provenientes del jardín. Las chicas se levantan asustadas y miran por la ventana como el hombre que las había recibido lleva a rastras a una mujer, la golpea, la insulta y ellas se esconden cuando el hombre levanta la cabeza procurando no ser vistas. -¡Carajo! - Michel esta aterrorizada - debemos irnos de aquí. -¿Que estará pasando con esa chica? - dice Luisa -¡Ay Dios en qué nos metimos! - Ahora Amelia no parece tan optimista. Después de eso no pudieron seguir durmiendo, por el pasillo fuera de la habitación se escuchaban voces de chicas y algunos llantos. Eso las tenia muy confundidas y sobretodo asustadas. En la mañana ellas estaban sentadas las 3 en la misma cama cuando derrepente la puerta se abrió y entraron 3 mujeres con los desayunos en manos, los dejaron alli y se retiraron cerrando nuevamente la puerta con llave. -Cuando esa mujer venga le pediré mi pasaporte y me iré. Algo aquí no está bien.- Luisa está notablemente afectada -Las 3 lo haremos - dice Amelia. -¿Y si se niegan? - esta vez es Michell al borde de las lágrimas. -Llamaremos a la policía. - Amelia toma su celular y nota que no hay señal.- ehmm bueno no, no tenemos señal en este país. -Ay Amelia, hasta ahora nos damos cuenta, fuimos muy tontas. - Luisa se tira en la cama con frustración. -Vamos a comer algo, necesitamos fuerza si queremos pelear. Michell y Luisa asienten, agarran sus respectivas bandejas pero no tienen apetito, comen por inercia acompañadas también por Amelia. Pasan el día angustiadas hablando una cosa y la otra, encerradas en aquella habitación hasta que por fin la puerta se abre y entra Tea acompañada de aquel hombre al que tanto temían y el cuál llevaba lo que parecía ser ropa en sus manos. -Bueno Chicas es hora de salir de aquí, deben ir a trabajar.- Dice Tea y el hombre les tira la ropa en la cama.- pónganse eso que tienen clientes importantes que atender en su debut. -Perdon ¿atender clientes, debut? - preguntó Luisa recogiendo una diminuta falda que no le taparía ni la mitad de los gluteos. -Sí, así es. Irán al Club de caballeros mas prestigioso de la ciudad y mas les vale darle buen servicio a los clientes. Como son nuevas, seguro todos querran con ustedes. ¿O es que acaso de verdad pensaron que serían modelos de pasarela? - se rió la mujer con burla. Michell sintió que su alma abandonó su cuerpo en ese momento, sudor frio comenzó a cubrir su frente. Esto no era posible. Ella jamás habia estado con algún hombre, mucho menos sería una prostituta. -No pueden obligarnos a ser prostitutas - Gritó Luisa -¿Y quien lo va a impedir? - se acercó Tea amenazante - Ahora están en mi poder y si no obedecen les aseguro que no viviran mucho tiempo, pagué mucho dinero por ustedes así que muevanse. -Llamaremos a la policía - dijo Amelia un poco desesperada y sabiendo que no podían llamar a nadie. -Linda eso no es necesario, ellos serán tus clientes así que podrás decirselos en persona - Tea se burlaba cada vez mas. - Ahora vistanse y dejen de perder tiempo. Michell llora en silencio sin saber qué hacer después de lo que vieron anoche, teme que ese hombre les haga daño. Mira lo ropa y le dan náuseas de solo pensar en salir vestida así. -No lo haré - dice Luisa tratando de parecer firme aunque la voz le tiembla. El hombre que hasta ahora no había dicho ni una sola palabra se acercó a Luisa y le dio una bofetada que la hizo caer en la cama. Michell y Amelia gritaron temerosas por Luisa. -Ustedes verán si lo hacen por las buenas o por las malas. No las entiendo, solo tendrán sexo con hombres ricos que pagarán por ello, no es tan malo. No las estamos enviando a las calles, aunque lo haremos si no colaboran.- Dice Tea impaciente. -Lo haremos - dice Amelia temblando- lo haremos pero no nos hagan daño por favor. -Linda no queremos lastimarlas, al contrario, queremos que luzcan hermosas. Pero tendremos que hacerlo si rompen las reglas.- Tea está por perder la poca paciencia que tiene. -Yo no lo haré, los denunciaré y los haré pagar por esto. -Luisa callate - le suplica Michell pero es tarde. El hombre toma a Luisa del pelo y la tira nuevamente a la cama. Tea se dirige a Michell y Amelia - las quiero listas en media hora o les irá peor que a su amiga.- luego sale de la habitación pero el hombre está encima de Luisa rasgandole la ropa. -Para por favor Para - suplicaban Michell y Amelia cuando derrepente sintieron como 2 hombres las sujetaban. Aquel hombre cuyo nombre aún era desconocido desnudó a Luisa mientras ella forcejeaba inutilmente, luego sacó su m*****o y comenzó a abusar de ella sin compasión ante el llanto desgarrador de sus amigas viendo aquella aberración. Aquel hombre la v*****a y le pegaba al mismo tiempo, Luisa tenia la cara ensangrentada y ya había dejado de luchar. Para cuando aquel hombre terminó con el acto Luisa estaba desmayada en la cama. Mirando a Michell y Amelia aquel salvaje les dijo - Mis amigos están ansiosos por hacer lo mismo con ustedes - y los hombres que las tenían retenidas se rieron para luego soltarlas y salir detrás de aquel hombre del lugar dejandolas encerradas nuevamente. Michell y Amelia corrieron a ayudar a Luisa. -Reacciona Luisa - le pedía Michell limpiandole la cara. Amelia tomó un poco de agua y se acercó para rociarle un poco en la cara. Luisa se quejó volviendo un poco en sí. Ellas le limpiaron el cuerpo y la taparon con un cobertor. -Michell debemos vestirnos, se nos acaba el tiempo. - dice Amelia mordiéndose las uñas. -Amelia yo no soy capaz de hacer ese trabajo. Dios por qué tuve que venir a este lugar. -Vamos a vestirnos y luego veremos que hacer, Michell ya viste lo que le hicieron a Luisa, yo no quiero que me pase lo mismo. -Yo tampoco lo quiero pero... Ay Amelia- Michell rompe a llorar pensando cómo habia terminado en este infierno y peor aún si su hermano había sido participe de lo que estaban haciendo con ella. Las palabras de él regresaron a su mente "Cuidate hermana y has caso cuando te den instrucciones" ahora tienen sentido. Ellas se visten con aquella ropa vulgar que cubría muy poco de sus cuerpos, ganarian tiempo mientras pensaban como salir de aquel lío.
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