Michell había pasado el día meditando sobre su vida y las decisiones que estaba tomando sin pensar, ella había arrastrado a Amelia hasta su drama, pero lo último que quería sería perderla a ella también. Pensaba en Lucca, debía decirle lo del embarazo antes de que Bruno lo haga, y que pase lo que tenga que pasar. Ahora debía pensar en ese bebé, ella le daría el amor que nunca tuvo, eso podía jurarlo. Amelia se estaba preparando para irse al club esa noche, tocaron la puerta, era Michell quien entraba a la habitación. —Quería disculparme por lo de esta tarde, siento mucho las cosas que te dije. No sé que es lo que ocurre conmigo pero de verdad lo siento.— Michell se retorcía las manos, le había afectado mucho las cosas que se dijeron. —Yo también me disculpo, estaba muy enojada, pero

