Michell volteó el rostro tratando de esconder las lágrimas, no quería que aquel hombre fuera a quejarse con Tea, si había estado dispuesto a pagar tanto dinero por ella seguramente no era para desperdiciarlo viendola llorar. -Ven aquí, sentemonos.- Lucca recobró la cordura y la llevó de la mano al sofa que había en la habitación. Él la dejó alli y se sirvió un trago de whisky de una botella que les habían dejado en la habitación. -Por favor, no me acuses con Tea - suplica Michell - Lo siento yo... Haré lo que debo hacer -Espera espera, no voy a acusarte pero quiero que me digas ¿qué hace una chica como tú en este lugar? Michell se debatia entre ser sincera o inventar algo, no sabía si aquel extraño la podía meter en problemas y decirle a Tea que ella la estaba acusando, aunque hasta

