Pasaban los días, Lucca y Michell compartían bastante tiempo juntos, el la había llevado a conocer la ciudad, también a cenar en un lindo restaurante, había cubierto todas sus necesidades y ella se sentía bastante cómoda con él. Esa noche estaban cenando juntos en el jardín. —¿Lucca esta noche también saldrás? —ella había notado que él salía casi todas las noches y que a menudo regresaba con alguna mujer, nunca era la misma. —Sí, lo haré. ¿Necesitas algo? —No, solo me preguntaba si tu promiscuidad tendría algun día de descanso. —No lo tiene - responde Lucca secamente. —¿Nunca has pensado en casarte y tener hijos? —En algún momento tendré que hacerlo, ahora mismo mi padre me presiona para que lo haga. Así que cuando sea el momento contrataré a alguien. Michell parpadea perpleja al

