Capitulo 1
POV ANNA
El invierno en Viena es hermoso, especialmente durante estas fechas decembrinas, se viste de elegancia, con edificios históricos cubiertos de nieve y festivamente iluminados, creando un telón de fondo perfecto para la música clásica, es magia en todo su esplendor.
Me siento en el sofá que esta bajo la ventana y contemplo como los copos de nieve caen sin prisa sobre las casas... Le doy un sorbo a mi taza de chocolate caliente y disfruto del momento.
- Señorita Anna??? - me saca de mis pensamientos Ruth mi doncella y dama de compañía - la espera su padre en el salón
- Y ahora que quiere??? lo sabes??? - le pregunto un tanto molesta
- No sabría decirle señorita - dice nerviosa - pero debe estar ahí de inmediato
- Tranquila - le digo cuando veo que esta a nada de un paro cardiaco
- Eso dijo la ultima vez - se queja y mira al suelo - y se escapo
- Juro que no hice nada - insisto - soy inocente... mira mi chelo sigue ahí... no lo he tocado para nada en toda la semana
- Lo se señorita, pero sabe como es el Márquez... no le agrada nada... bueno usted toca como los ángeles del cielo - intenta hacerme sentir mejor pero fracasa en el intento
- Pero de nada sirve Ruth, ese señor no lo cree así... y todo lo que dice es la ley - le digo de mala gana
- Por favor apresúrese - me dice nerviosa - al Márquez no le agrada que lo hagan esperar señorita
De mala gana, me pongo de pie y voy hasta donde mi padre me espera, camino por los pasillo hasta la planta baja, en cada una de las pinturas que voy pasando veo a mis antepasados de la familia Babenberg.
- Por que tardas tanto en cumplir una orden tan básica - dice mi padre cuando abro los puertas
- Buenos días padre - le digo entre dientes - yo también amanecí de buen humor
- Esta noche iremos a la cena de gala del Duque y quiero que te comportes - me advierte - ya tienes veintitrés años y lo único que sabes hacer es molestarme
- Si te molesta tanto no voy - le contesto cansada de sus menosprecios
- No te pregunte si quieres ir o no - me dice sin mirarme siquiera - tu debes estar lista para esta noche, seis y treinta te veo en el vestíbulo.
Lo miro unos momentos y cuando se que ya no me dirá nada mas, me largo... no espero la hora en que esto acabe... nadie debería tratar a sus hijos como objetos...
Cuando regreso a mi habitación Ruth esta preparando uno de mis vestidos para ir con mi padre.
- El rojo burdeos le sienta de maravilla señorita - dice Ruth mientras busca en mi closet los zapatos a juego
- Gracias Ruth - le digo con voz queda, no tengo ganas de salir y mucho menos con mi padre.
Ya han pasado casi cuatro meses desde que vivo aquí en Viena y lo único que he hecho es estar encerrada en este viejo castillo, mi padre cuando nacimos mi hermana y yo, culpo a mi madre por no haberle dado un hijo hombre que siga con su estúpida tradición de que un Babenberg varón heredara el titulo... Mi hermana es la perfecta hija, educada, recatada y sobre todo obediente, esta casada con un Lord que no es mas ni menos que un sinvergüenza que vive a costa de su mujer... mi padre le dará el titulo a uno de nuestros hijos... nunca a una de nosotras.
Como los pensamientos de mi padre son del siglo pasado solo nos envió a estudiar lo necesario, a ninguna nos dio la opción de ir a la universidad, cuando salí del internado en Inglaterra me quede cuatro años en el conservatorio de musica, hasta que se dio cuenta que lo disfrutaba y me saco de mi lugar feliz...
- Al fin algo que haces bien Anna - dice mi padre cuando me encuentra esperándolo en el salón - es hora de irnos, detesto llegar tarde
- Llegaremos puntuales padre - le digo despacio
- Para mi eso es llegar tarde - dice serio mientras se pone sus guantes de cuero - llegar diez minutos antes es llegar puntual
Camino detrás de mi padre hasta la limusina, como es de esperar apenas me dirige la mirada, solo se limita a mirar por la ventana, yo hago lo mismo, pues tampoco es que conozca mi propia ciudad, Viena es hermosa desde cualquier punto que la observes, la nieve le da un aire mágico y surreal.
El palacio al que llegamos le quita el aire a cualquiera, es inmenso y opulento, todo lo que un Duque merece, la gran entrada con pisos de mármol y un enorme candelabro de cristal me dejan asombrada, las paredes blancas y las pinturas inmensas por doquier.
- Quiero que te comportes - dice mi padre entre dientes mientras nos acercamos a sus conocidos
No fue sorpresa para mi, estuve callada y sonriendo a todos hasta que tuvimos que saludar al emperador, que estaba vestido con su traje militar y charlando con varias personas.
- Buenas noches su majestad imperial - saluda mi padre e inclina la cabeza
- Buenas noches Márquez Rupert - lo saluda
Me quedo muy sorprendida al ver que es muy joven para ser el nuevo emperador, no debe pasar los treinta y cinco años y ostenta el titulo mas alto de la corte.
- Le presento a mi hija menor - dice mi padre con una voz jovial que nunca habia escuchado - Lady Anna Babenberg
- Buenas noches su majestad imperial - lo saludo y me inclino para demostrar mis respetos.
- Buenas noches Lady Anna - contesta amable - espero que disfrutes la velada... estamos a nada de empezar los conciertos de temporada
- Claro que si su majestad imperial - interviene mi padre