Veinte días antes, Planeta Lobo.
Por última vez, Nirud volvió la cabeza y levantó su mano en señal de despedida hacia su enferma madre. No sabía si la fortuna le concedería la gracia de verla en el futuro una vez más, pero dudaba de ello. Su madre era una Lomu pequeña y morena, de constitución débil y enfermiza desde su nacimiento, estado que empeoró aún más después de parir a su único hijo. El Cuman de su Clan le había asegurado a su padre ese día, después de tener a una sana y fuerte cría, que si su compañera volvía a quedarse embarazada, está no podría sobrevivir a un segundo parto. Desde ese día, su padre, un Lobre de pelos caoba, alto y bastante fuerte, se había cuidado mucho de volver a dejar a su compañera embarazada. Todos en el Clan n***o sabían lo mucho que su líder amaba a su pareja y que jamás la pondría en peligro, ni siquiera por tener a una nueva cría.
Desgraciadamente, su padre había muerto cazando hacía ya un año, tiempo de luto que se le concedía a una Lomu al perder a su compañero, ahora por ley del Clan n***o, se había vuelto a casar con otro Lobre, un macho joven y vigoroso, hijo del nuevo líder del Clan. Por desgracia, este joven no amaba a su madre y una advertencia echa por el anterior y difunto Cuman hace veintiocho años no iba a privarle de buscar su ansiada cría con una Lomu que había demostrado ser fértil y capaz de parir crías sanas y fuertes.
Nirud había intentado razonar con él y hacerle ver que su madre ya no era la joven Lomu de once años que lo parió, ahora tenía treinta y nueve, mala salud y estaba físicamente muy débil, no sobreviviría al parto si lograba quedarse en cinta. Nada de lo que le dijo lo hizo cambiar de parecer, este le aseguró que él la cuidaría amorosamente durante los seis largos meses del embarazo sin permitirle moverse apenas del lecho de ambos, para que nada pudiera perjudicarla.
—Yo cuidaré de ella igual que nuestro antiguo líder, si pensara que corre peligro con un nuevo parto, jamás la dejaría preñada, nunca pondría conscientemente la vida de una Lomu en peligro, sabes que el Clan n***o condena con la muerte al que lo haga. Para tu tranquilidad te diré que el Cuman también piensa como yo después de haber visto a mi compañera, por lo que puedes estar tranquilo.— Terminó de comunicarle el joven compañero de su madre. A Nirud no le extrañaba que el nuevo Cuman y amigo íntimo del joven compañero de su madre, estuviera a favor del nuevo embarazo, ambos jóvenes se habían criado juntos, eran los últimos miembros nacidos vivos del Clan n***o desde hacía veinte años.
Al intentar señalar al joven ese hecho, su madre había intervenido y se había puesto a favor de su nuevo compañero, dejándole claro con su actitud, que obedecería a su pareja como una buena compañera, aún sabiendo que podría morir a causa de ello. No le quedó más remedio que desistir de su petición y dejar tranquila a la pareja con las decisiones que habían tomado.
“Tan solo puedo desearte que si vuelves a quedar embarazada, tanto padre, como el antiguo Cuman y yo, estemos equivocados y sea tu joven compañero quién lleve la razón. Adiós madre, siempre estarás en mis pensamientos. ”
Con esas palabras dichas en el interior de su cabeza, Nirud dio la orden de marchar a los siete Lobres que habían decidido marcharse con él para formar su propio Clan en otras tierras.