—Aún no puedo creer que esto sea cierto —escucho la voz de mi padre a mi lado y le sonrío antes de dar un suave apretón a su mano, la cual permanece sobre mi rodilla desde hace algunos minutos—. Pensé que jamás volvería a verte —comenta con la voz entrecortada, rompiéndome el corazón. —Me alegra tanto que estés de regreso, cariño —volteo el rostro en dirección a mi madre, quien ocupa el lugar a mi lado derecho—. Te extrañábamos mucho. —Dam, ¿puedes ayudarme en algo? —La voz de Brian se filtra en mis oídos y automáticamente una dulce sonrisa se posa en mis labios. —Claro que sí —toma mi mano y me guía hacia el interior de la casa. Subimos las escaleras y caminamos hacia lo que creo es su habitación. —Te escribí una carta hace unos días. Pensaba leerla en el cementerio, pero ahora estás

