Sus pasos se alejan y aprovecho mi soledad para tantear la pared. Siento el espacio que da paso a la sala contigua y me detengo a escuchar como todas las voces se detienen en presencia de Austin. —¿Dónde está mi nieto? —Pregunta un hombre se voz gruesa pero alegre— Quiero desearle un feliz cumpleaños y darle su regalo. —¡Brian amará mi regalo! —Chilla una mujer—, será su favorito —agrega socarronamente, haciéndome reír— ¿Dónde está tu nueva conquista, Austin? —¡Estefany! —La reprende la mujer que hablaba con Austin hace unos minutos. —Lamento decepcionarte, pero ya Brian, escogió a su mejor regalo, Estefany —comienza a decir y sé que a partir de ahora, la vida de todas las personas aquí presentes cambiará para siempre—. Quiero que escuchen e intenten comprender o más bien entender —inh

