—Damián —murmura con la voz entrecortada. Intento alejarme un poco para que pueda verme pero no me lo permite, presiona fuertemente mi cuerpo contra el suyo como si fuese una tabla de salvación—. Dam... ¿Eres tú? Envuelve los brazos a mi alrededor y sonrió cuando siento una suave calidez inundar mi corazón. —Sí... —susurro—... estoy vivo —sonrío débilmente. —Pero... ¿cómo? —Separa nuestros cuerpos apenas unos centímetros y clava sus ojos en mí. Aunque no puedo verlo, siento su mirada recorrer mi cuerpo para asegurarse que soy real, que estoy aquí. —Te explicaré todo, Donald —escucho la voz de Austin y sonrío automáticamente. Tiene un efecto sobre mi cuerpo que no alcanzo a comprender, pero que me encanta. —Dam —vuelve a estrecharme contra su pecho y no me opongo. No sé quién sea este

