En el hospital, ella, su hijo y su historia clínica parecían ser fantasmas. Nadie sabía de ellos, no quedaban médicos o enfermeras de esa época, y ningún rastro en papel o computadora. No había que ser un genio como Kenny como para darse cuenta que detrás de todo esa había una mano negra. Su frustración fue completa al salir de ese lugar que quedaba en las afueras de Dallas. En el cementerio con Pete, había arreglado para darle una lápida digna a su abuela, incluso la cambiarían de sector. Ella, como no tenía efectivo encima, tomó todos los datos para hacer una transferencia. En parte se sintió feliz de por lo menos darle eso a su abuela. Si tan solo hubiese vuelto antes al pueblo se recriminó por dentro...pero ahora era tarde. No lo suficiente, pero si bastante tarde. Hizo el viaj

