El lunes temprano Jade llegó a la oficina de Kerry, la sentaron en la sala contigua para que esperara que el hombre la recibiera. La impaciencia la devoraba, tenía sentimientos encontrados, por una parte estaba un poco nerviosa por lo que saldría de la reunión con Kerry ese día y el bendito contrato que quería hacerla firmar y por otra, estaba muy contenta porque su padre había pasado mejor el fin de semana y una buena noticia le había sido dada antes de salir del hospital. Alguien de manera anónima pagó todos los gastos que generaría la operación de su padre y hasta habían programado la cirugía para el día miércoles, eso aplacaba todas sus angustias, saber que su padre estaría bien. Sin lugar a dudas, esa era la mejor noticia que había recibido en su vida, eso la había tranquilizado un

