Ella le sabía dulce, a miel, a la más exquisita de las frutas, por un momento se deleitó con su embriagante sabor, más rico que cualquier vino fino que hubiese probado en toda su vida. Jugueteó con su lengua, hasta que de repente sintió que ella lo apartó de su lado de un fuerte empujón, dejándolo completamente desconcertado. —¿Qué está haciendo? —Interrogó la joven molesta, ante el silencio del hombre siguió protestando —¿Quién se ha creído para atreverse a besarme de esa manera? Voy a dejarle algo muy claro y espero que lo entienda. No voy a permitir que me siga acosando, usted no me interesa como hombre, no tengo ningún interés en usted y la única relación que podemos compartir es la de jefe y empleado —se limpió la boca con el dorso de la mano en un gesto de molestia —, no me agradan

