NARRADOR OMNISCIENTE
La ciudad entera hablaba de la fiesta era el aniversario desde que Forth Worth había sido reconocido como ciudad y lo harían como dictaba la tradición, un baile elegante y vibrante donde nadie sería del todo quien parecía porque esta vez sería de máscaras y todos estaban emocionados por eso..
Emilia estaba frente al espejo de cuerpo entero de su departamento el vestido descansaba sobre su silueta como una segunda piel, blanco de satén brillante con una abertura en la pierna que subía lo suficiente para sugerir más de lo que mostraba, la espalda quedaba descubierta solo cruzada por finas tiras que resaltaban la curva natural de su cintura, el corset marcaba con precisión cada línea de su figura sensual y elegante, la máscara era plateada con detalles en pedrería que enmarcaban sus ojos verdes dándole un aire misterioso y a la vez magnético, lamentablemente tendría que cubrir ese hermoso color jade con unas lentillas, hasta ahora haber perdido peso, un pequeño cambio en su cabello y esas lentillas eran su disfraz, ni ella misma podía creer lo tontos que eran al no ver mas allá de su ojos, negó mientras una lagrimita amenazaba con caer por su mejilla
Maya apareció por detrás con un suspiro exagerado —Dios santo… si alguien duda que eres la más bella, después de verte así, debería revisarse la vista—
Emilia sonrió, pero no apartó la mirada de su reflejo —No es para ellos, es para mí— dijo
—Ajá, claro— respondió Maya con sarcasmo —Y seguro Liam Duarte no tendrá nada que ver con ese escote—
Stw entró justo en ese momento, ajustándose la corbata y soltó una carcajada —¿Podrían dejar de hablar de los Duarte? Quiero disfrutar de al menos cinco minutos sin esa familia en mi cabeza— suplicó divertido —Aunque estoy seguro que cuando te vean.. llamaras la atención te vez preciosa y claramente yo seré la envidia de la noche al ir acompañado de las dos más bellas—
El vestido de Maya era un contraste perfecto al de Emilia verde esmeralda, como el color de los ojos de Em, casi una burla disfrazada, de tela vaporosa con mangas largas de encaje que le daban un aire etéreo, casi de ninfa, la máscara era dorada con detalles florales que resaltaban la calidez de sus facciones.
—Tu te vez guapísimo también y tuuu— señaló a Maya —pareces un hada lista para robar almas— le dijo Emilia divertida, Maya dio una vuelta coqueta
—Pues espero robar la de algún hombre guapo y bien dotado—
Stw, en cambio había optado por un esmoquin clásico perfectamente entallado a sus hombros y a su espalda ancha, la máscara n3gra mate apenas dejaba ver sus ojos miel —No necesito disfrazarme demasiado— comentó, ajustándose el reloj —Mi encanto natural ya hace el resto—
Maya lo golpeó suavemente en el brazo —Sí, claro, encanto natural, si no fuera porque yo te acompaño seguro nadie se te acercaba— el intercambio de bromas entre ellos arrancó una risa a Emilia que agradeció ese aire ligero antes de lo que intuía sería una noche cargada de tensión.
Mientras tanto Andrew se preparaba en su departamento había elegido un traje azul marino que resaltaba el tono dorado de su piel, la máscara minimalista apenas cubría los ojos pero el efecto era sofisticado se observó en el espejo sonriendo con un dejo de ironía —Esto parece más una pasarela que una fiesta tradicional pero si Liam va a estar ahí valdrá la pena porque estará tan molesto que será divertido— se dijo a sí mismo, se sirvió un trago rápido antes de salir sabía que el verdadero espectáculo no estaría en la pista de baile, sino en los rostros ocultos bajo esas máscaras.
En la casa Duarte, Liam ajustaba el nudo de su corbata frente al espejo el traje n3gr0 se moldeaba a su cuerpo como si hubiese sido diseñado exclusivamente para él, los hombros anchos, la espalda recta y el abdomen marcado se adivinaban bajo la tela de alta costura, la camisa blanca contrastaba con el chaleco ajustado, y la máscara también n3gr@ pero con detalles en plata le daba un aire de misterio peligroso.
Amanda lo observaba desde el umbral con un orgullo mal disimulado —Pareces un rey cariño gracias por venir por mi no quería llegar sola— le dijo
—No necesito serlo— contestó él con seriedad —Solo necesito que el inversionista crea que lo soy— dijo decidido
Su mirada volvió al espejo, había algo distinto en sus ojos esa noche, determinación sí, pero también un fuego contenido y aunque no quería admitirlo en el fondo sabía qué o mejor dicho quién lo tenía así.
El salón principal de la ciudad estaba decorado con luces cálidas que se reflejaban en los ventanales, las máscaras, las risas y el sonido de las copas chocando llenaban el aire de una energía vibrante, Maya y Stw entraron primero atrayendo algunas miradas curiosas, Emilia lo hizo unos pasos después, y el murmullo se extendió de inmediato su presencia era magnética la gente giraba la cabeza, comentaba, incluso olvidaba por unos segundos su propia conversación.
Andrew que había llegado antes alzó su copa al verla, reconociendo en silencio la fuerza de esa mujer que parecía dominar cualquier espacio al que entrara y luego apareció Liam, su porte se imponía por encima de cualquiera en la sala, alto, de hombros firmes, mandíbula definida y mirada intensa detrás de la máscara, el traje resaltaba cada línea de su cuerpo y bastó su entrada para que varias miradas femeninas se posaran en él, con una mezcla de admiración y deseo, sobretodo la de Daysi
Emilia lo vio desde la distancia, no podía apartar los ojos ese hombre era el mismo que le había roto el corazón pero también era el único que alguna vez lo había hecho latir de verdad y justo ahora lo hacía de nuevo, por su parte Liam no tardó en notar la figura envuelta en blanco, la máscara plateada y la seguridad con la que caminaba, no sabía quién era exactamente pero algo en esa presencia lo atrapó, las máscaras ocultaban identidades pero las miradas no podían mentir y aunque ella pudo disimularlo, el no, se quedó sin aliento al ver a esa mujer que parecía un verdadero ángel ni siquiera pudo poner atención al discurso del alcalde solo por verla, fue hasta que los aplausos resonaron en el salón que reaccionó la orquesta empezó a tocar y las parejas se acercaron a la pista, él la perdió de vista mientras las parejas bailaban con elegancia bajo el sonido suave de la música.
El inversor no daba señales y la fiesta de máscaras había alcanzado su punto más alto, risas, murmullos y copas chocando formaban un murmullo constante que parecía envolverlo todo, Emilia caminaba despacio hacia el balcón, las lentillas estaban incomodando demasiado así que las retiro y salió buscando un respiro del calor y del murmullo de las voces, la tela de su vestido blanco se ceñía a cada movimiento, atrayendo miradas sin que ella lo buscara, apoyó una mano en la barandilla y suspiró, disfrutando por un momento del aire fresco de la noche y entonces sintió esa sensación en la nuca, esa certeza de que alguien la observaba, giró levemente el rostro y allí estaba Liam Duarte, atravesaba el salón con paso seguro, como si nada pudiera detenerlo el traje n3gr0 entallado y la máscara oscura apenas suavizaba la intensidad de sus ojos, era imponente y atractivo hasta lo insoportable, la clase de hombre que podía hacer girar cabezas sin proponérselo, Emilia contuvo el aire y sin embargo ahora todo lo que podía sentir era una mezcla explosiva de rabia, nostalgia… y atracción.
Liam se detuvo frente a ella, con una media sonrisa que no alcanzaba a disimular su intriga —No es justo— dijo con voz baja —Que alguien como tú se esconda detrás de una máscara—
Emilia arqueó una ceja jugando con la copa entre sus dedos —¿Y acaso no es ese el juego?— respondió con una calma ensayada —Ocultar quiénes somos para que los demás se pregunten— dijo aprovechando que el sonido de la música distorsiona un poco su voz, Liam dio un paso más cerca sus miradas se encontraron y por un instante fue como si el tiempo se detuviera
—Tú no escondes nada…— murmuró él, con los ojos recorriéndola como si buscara una pista —Al contrario, me dejas con demasiadas preguntas— Ella sostuvo su mirada, sintiendo la tensión crecer entre ambos, esa cercanía, esa forma en la que él la miraba como si intentara recordarla, como si ya la conociera.
—Quizá no te convenga tener respuestas— dijo Emilia con una sonrisa ladeada —A veces es mejor quedarse con la duda—
Liam frunció el ceño intrigado, había algo en su voz en su manera de hablar que le resultaba extrañamente familiar —No sé quién eres…— susurró, acercándose un poco más hasta que apenas los separaban unos centímetros —Pero hay algo en ti que no me deja apartar la vista como si ya te hubiera buscado antes—
El corazón de Emilia dio un salto en su pecho, las palabras eran un eco cruel de lo que alguna vez habían sido, tomó aire y bajó la mirada apenas controlando el temblor en sus manos —Tal vez lo hiciste…— dijo con ironía amarga —Y no supiste reconocer lo que tenías enfrente—
Liam se quedó en silencio desconcertado, sus palabras eran un dardo disfrazado de juego y había algo en su tono que lo golpeó con fuerza quiso preguntar, pero ella ya había dado un paso atrás esquivando la intensidad del momento y el silencio se volvió insoportable hasta que él lo rompió con una decisión repentina —Baila conmigo—
Emilia alzó la vista hacia él su instinto le decía que huir era lo correcto pero su corazón la traicionaba, después de un instante de vacilación inclinó apenas la cabeza —Solo si prometes no hacer demasiadas preguntas—
Liam sonrió de lado, con ese gesto que siempre había tenido el poder de desarmarla —No lo prometo pero lo intentaré— él extendió la mano y ella la tomó, sus dedos se entrelazaron con una naturalidad que la estremeció, en la pista los cuerpos se movían al compás de la música pero ellos parecían bailar en un universo propio la mano de Liam descansaba firme en la cintura de Emilia acercándola lo suficiente como para que pudiera sentir el calor de su cuerpo a través de la tela, ella trataba de mantener la compostura pero cada roce, cada giro la hacía consciente de lo mucho que aún la afectaba, los ojos de Liam no se apartaban de los suyos —Eres un misterio— susurró mientras se inclinaba apenas hacia ella —Y detesto los misterios que no puedo resolver—
Emilia se obligó a sonreír aunque por dentro temblaba —Entonces será una noche muy larga para ti—
El intercambio quedó suspendido en el aire, como un secreto compartido Liam buscaba desesperadamente reconocer lo que había bajo la máscara, mientras Emilia luchaba contra el deseo de arrancarse el disfraz y gritarle la verdad, lo cierto en esta situación es que para Liam, esa mujer era todo un misterio y para Emilia el era toda una tentación...