POV LIAM
Nos fuimos a la oficina saliendo del hotel, la venta del edificio de la empresa que mi papá tardó años en construir fue un duro golpe para mí, pero necesitamos el dinero para intentar volver a lo que un día fuimos, no entiendo cómo mamá termino con todo en un abrir y cerrar de ojos.
Andrew está sentado frente a mí, con ese gesto suyo de abogado que parece siempre un poco cansado, como si llevara encima el peso de mis problemas y también de medio mundo, yo me paso una mano por el cabello, intentando mantener la compostura mientras hojeo otra vez el contrato que nos espera sobre la mesa.
—Necesitamos ser estratégicos Liam— me dice con calma, como si estuviera explicándole a un pequeño que aún no entiende las reglas del juego —Esta nueva inversión puede ser el aire que necesitamos para mantenernosa flote—
Asiento, aunque en realidad no lo escucho del todo y no es que no me importe, claro que lo hace, es mi apellido, mi familia, mi vida, pero en el fondo cada palabra suya me recuerda otra cosa, el rostro de Emilia la forma en que me mira como si le debiera algo
Respiro hondo y vuelvo a concentrarme —Lo sé, Andrew... solo… no quiero cometer más errores—
Él me observa en silencio unos segundos, apoyando el codo en la mesa, lo conozco lo suficiente para saber que está a punto de soltarme alguna verdad incómoda.
—Tú no puedes cargar con todos los errores de tu padre— dice al fin —Ni tampoco con los de tu madre—
Suelto una risa amarga —Díselo a ella—
Andrew abre la boca para responder, pero antes de que lo haga, la puerta del despacho se abre de golpe, ni siquiera se molestan en tocar y entonces, como si la escena estuviera escrita en algún guion cruel, aparece ella.. mi madre... entra con ese perfume demasiado fuerte que siempre deja huella en cada habitación, va impecablemente vestida, como si hubiera salido de una portada de revista, y con una expresión de desdén que me golpea apenas cruza la puerta.
—¿Se puede saber qué demonios está pasando, Liam?— su voz es cortante, como un cuchillo que corta sin remordimientos.
Andrew se acomoda en su asiento, incómodo, yo cierro los ojos un segundo y me preparo para lo inevitable —Mamá, estoy en medio de una reunión—
—¡Me importa un carajo tu reunión!— interrumpe, avanzando hacia mí con los tacones resonando sobre el piso —Acabo de enterarme de que la cuota del club no está pagada ¿Sabes lo que eso significa? ¡Una humillación! Mis amigas ya me están mirando como si fuéramos unos cualquiera y unos pobres muertos de hambre—
Aprieto los dientes —¿En serio viniste hasta aquí por eso?— Amanda me mira como si no entendiera mi falta de reacción.
—¿Cómo puedes ser tan irresponsable? Tu padre jamás me habría hecho pasar por algo así ¡Sabes muy bien que necesitamos quedar bien ante el padre de Daisy!— dijo ofendida
Andrew carraspea, intentando intervenir con calma —Señora Duarte con todo respeto, la situación financiera está en proceso de reestructuración, no se trata de irresponsabilidad, sino de prioridades…-
—
—¡Prioridades!— lo interrumpe, girándose hacia él con los ojos encendidos —¿Y qué hay de mi nombre y de nuestra reputación? ¿Acaso eso no cuenta? ¿yo no soy una prioridad?— la indignación le brotaba por los poros
No puedo evitarlo, golpeo la mesa con la palma de la mano, haciendo que ambos se callen —¡Ya basta!— mi voz retumba en la habitación más fuerte de lo que pretendía, me pongo de pie y la miro directamente a los ojos —¿Quieres hablar de prioridades mamá? ¡Perfecto! la prioridad es salvar lo que queda de esta familia, no pagarle a un club de ricos para que tú puedas presumir entre tus amigas—
Amanda da un paso atrás, como si no reconociera al hombre que tiene delante —¿Me estás levantando la voz Liam Duarte?— susurra, dolida pero más ofendida que lastimada
—Te estoy diciendo la verdad— respondo con el corazón martillando en el pecho —No somos los Duarte de antes, papá ya no puede cargar con todo y yo estoy tratando de mantenernos a flote, mientras tanto, tú solo piensas en apariencias ¡Despilfarraste el dinero por años!—
Por un instante el silencio se instala en el despacho, Amanda me observa con una mezcla de rabia y desconcierto como si no supiera qué responder, Andrew me lanza una mirada intentando tranquilizarme, pero yo ya no puedo dar marcha atrás —¿Sabes qué es lo peor?— continúo, bajando un poco la voz —Que todavía me comparas con papá, como si no hiciera suficiente, como si no estuviera partiéndome el alma para salvar lo que queda de este apellido—
Amanda aprieta los labios —tu padre jamás habría permitido que nos viéramos en esta situación—
Y ahí está.. la frase que siempre usa, la daga que clava una y otra vez respiro hondo, intentando no perder el control —Mi padre ya no está en condiciones de decidir nada mamá— digo con un hilo de voz cargado de cansancio —Y si no lo entiendes mamá, entonces el problema no es mío—
Un silencio incómodo llena el aire, Amanda me mira como si no me reconociera, como si el hijo que siempre había obedecido hubiera desaparecido de golpe y finalmente da media vuelta, su perfume quedándose como una sombra en el despacho —Haz lo que quieras Liam— dice antes de salir, sin siquiera mirarme de nuevo —Pero recuerda que un Duarte nunca se arrastra, parte del dinero de la venta me corresponde y quiero pagada la cuota del club hoy mismo—
La puerta se cierra tras ella, dejando un eco de vacío, yo me dejo caer en la silla agotado, me paso una mano por la cara y suelto un suspiro que parece arrancarme el alma.
Andrew que ha permanecido en silencio, finalmente rompe la tensión —Lo siento, amigo—
Sacudo la cabeza —No es tu culpa—
Él me observa con esa mirada de alguien que sabe más de lo que dice —Liam… no puedes cargar con todos ellos, tienes que empezar a pensar en ti o vas a terminar casado con Daisy—
Levanto la vista hacia él y aunque quiero creerlo, la realidad es que no sé cómo hacerlo, porque en el fondo todo lo que hago, cada movimiento, cada decisión… está marcado por alguien más.. por mi familia, por mi apellido, y aunque nunca lo admitiría en voz alta… por Emma... de no haber sido por ella nada de esto hubiera pasado, yo no habría descuidado la empresa mi madre no se hubiera acabado nuestro patrimonio y mi padre no estaría con un pie en la sepultura.. y lo peor de todo es que jamás pude olvidarla ningúna mujer ha llenado ese vacío que ella dejó en mi, ninguna me había interesado tanto.. hasta ahora.. Emilia Stone ocupa la mayor parte de mis pensamientos y no puedo evitarlo verla está mañana abrazar a ese.. hombre me hizo sentir envidia de él me hubiera encantado ser yo a quien abrace, o que mínimamente me dedique una sonrisa como la que le dió a él, a ese tal Stwart Coleman, pero luego pienso en Emma y mi cabeza se confunde esas mujeres me están volviendo loco, si solo pensar en Emma me llena de contradicciones y ahora se suma Emilia ¿Qué me está pasando?
—Cuando te veo esos gestos.... solo significa una cosa...— dijo Andy —Estás pensando en ella ¿cierto? otra vez Emma— le dijo con media sonrisa en el rostro —Siempre he pensado que todo aquello fue una vil mentira viejo, ella era un pan de Dios, jamás voy a entender como fue que lo creíste sin siquiera investigar, esa mujer se fue y se llevó con ella tus ganas de vivir— dijo mientras procedía a servir un par de tragos, me ofreció uno y lo tome sin dudar
—No quiero hablar de eso.. sabes que no me gusta tocar ese tema— dije tajante
—Pues algún día tendrás que hacerlo, tendrás que dejar de follarte a cualquier mujer que te sonríe, tendrás que superarlo y también deberías cubrirte ese tatuaje que causa diabetes solo de verlo... si tanto daño te hizo ¿por qué lo conservas? ¡cómo quisiera ver el rostro de alguna mujer de las que te coges al ver ese símbolo de cursilería en tu pecho!— empezó con un regaño y terminó burlándose.. como siempre
—Déjate de pendejadas Andrew, no he tenido tiempo de ir a quitarme eso y..— le decía y me interrumpió
—¿No has tenido tiempo? ¡¿cuatro años no son suficientes?! no lo has hecho porque en el fondo sigues pensando en ella y ambos sabemos que te precipitaste y que eso que supuestamente te hizo es tan cierto como la honestidad de un político en campaña ¡Búscala! o habla con Julen ¡no puedo seguir viendo a mi mejor amigo arruinarse la vida de esta manera Liam! te mereces este cierre y no quisiera decirlo en voz alta pero... estoy seguro que tu madre... tu madre fue quien orquestó esto amigo...— me quedé en silencio, el siempre insistió en eso, pero las fotos eran claras... ellos juntos y ¿por qué mamá habría de mentir? ¡Julen también es su hijo!
—Pongamonos a trabajar.. hablaremos de eso cuando sea el momento— le dije y bufó, tallo su cara con ambas manos pero no siguió y lo agradezco, nos pusimos a trabajar, pero en mi mente solo estaban los hermosos ojos verdes de Emma acompañados de su bella sonrisa...