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1248 Words
Kesean estaba sentado esperando en al agente Lennon fuera de su oficina, llegó media hora antes de lo acordado, pero es que al momento de encontrar la libreta, solo pudo tomarla y salir de casa.             No estaba impresionado de que no fuese la misma letra, de hecho ¿qué esperaba? ¿Qué lo fuera? ¿Qué sentido tendría?             Su hermana estaba muerta y no había nada más que pensar, analizar o buscar respecto a eso, lo que necesitaban saber era quién podría saber tanto de Kesean y de la forma en la que le hablaba Kerensa, y además, ¿por qué sacarlo de la cafetería? ¿Qué tenía que ver él en todo eso? Hasta él mismo se sentía sospechoso aun cuando no lo era.             Respiró profundo una vez más hasta que escuchó una voz femenina llamarle:             —Joven Kers — se trataba de la secretaria del agente Lennon, una señora de unos cuarenta y tantos —, el agente Lennon le ha solicitado en la sala de reuniones, acompáñeme, por favor.             —Oh, está bien— contestó colocándose de pie.             —Por aquí — hizo un movimiento con su cabeza y le guio.             Kesean caminó detrás de ella por dos pasillos mirando a su alrededor, todo le parecía interesante y captaba su atención, desde las personas trabajando en sus cubículos, hasta los que llevaban cajas de evidencias de un lado a otro. Aquel lugar parecía inalcanzable por momentos, ¿algún día estaría ahí?             —Joven Kers — llamó la secretaria captando su atención.             Kesean la miró y se detuvo.             —¿Sí?             —Es aquí — señaló la puerta a su izquierda.             Kesean asintió, colocó su espalda más derecha y esperó hasta que ella abrió la puerta y entró.             —Pase — indicó.             Le siguió y observó rápidamente la sala, no era tan grande ni precisamente pequeña, alrededor de una mesa larga en medio de la misma, se encontraban cinco personas sentadas, dos hombres y tres mujeres, quienes se encontraban observando la pantalla que estaba frente a ellos que mostraba imágenes de varios casos, junto a la cual se encontraba otro muchacho con una computadora, finalmente el Agente Lennon estaba sentado encima de la mesa en una esquina.             —Aquí está el joven Kers — informó la secretaria.             —Muchas gracias, Brown — dijo el agente Lennon.             Con eso, la secretaria se retiró dejándolo frente a esas personas que no conocía, pero que sin duda eran un equipo de agentes capacitados, lo cual era lo que le intimidaba, pero al mismo tiempo le emocionaba, había mucho por aprender.             —Todos, este es Kesean Kers — presentó el agente Lennon levantándose y caminando a su encuentro, los demás le observaron —, el joven sobreviviente del atentado de la cafetería. Kers — se dirigió a él —, este es mi equipo.             Las mujeres en la mesa se veían muy diferentes entre sí, una era morena, otra era rubia y otra pelirroja, los hombres eran dos, uno se veía evidentemente mayor que todo el resto del equipo con cabello blanco, y el otro debía tener unos cuarenta y tantos, el joven frente a la computadora no debía ser mucho mayor que Kesean.             —Hola, Kers — saludó el mayor.             —Hola — saludó de regreso —, buenas noches a todos.             Ellos contestaron con saludos moviendo la mano.             —Como les dije, este joven parece estar involucrado en el último incidente — explicó el agente Lennon —, parece que utilizaron el recuerdo de su hermana para sacarle de la cafetería, sin embargo, luego encontramos una caja de tinte que al parecer su hermana solía usar.             —¿Están seguros de que su hermana está muerta? — inquirió la señora morena — Y disculpa si fue muy brusco — dijo en su dirección de forma amable.             Kesean negó con la cabeza.             —Está bien — le restó importancia a pesar de sentir su corazón golpearle el pecho —. Pero sí estoy seguro, yo acompañé a mi madre a reconocerla, era ella.             —Bueno, pero es que es la especialidad de… — comenzó a decir la mujer de cabello rojizo.             —No, Zoe — le interrumpió el agente Lennon.             —Aun así, le entregué al agente Lennon una libreta de Kerensa — expuso Kesean un poco desesperado —, no es la misma letra de la nota ni de la caja de tinte.             —¿Podemos ver eso? — preguntó la mujer rubia.             —Sí, acá está — el joven de la computadora colocó en pantalla las tres imágenes comparando la nota con la caja de tinte y la libreta.             —No es la misma letra — confirmó el señor mayor.             —¿Y qué significan esos números de la caja de tinte? — preguntó la morena — ¿Aun no tienes idea?                —No — negó Kesean.                    —Yo sí — el joven alzó la mano —. Estaba trabajando en eso — informó y movió los dedos sobre el teclado —. Quizás no debí hacerlo, pero pedí ayuda a mi novia, como si se tratase de una consultora.             —Víctor — llamó el agente Lennon en tono de reclamo.             —No le comenté nada del caso, solo le pregunté si sabía lo que significaba.             —¿Por qué? — inquirió Zoe. —Porque vi la foto que nos entregó Kesean Kers y uno de los libros sobre el escritorio — mostró en pantalla la foto — es un libro de coreano. Aquí — señaló uno que estaba casi cubierto con otro, Kesean no lo había notado. —Sí, mi hermana empezó a fascinarse por cosas de corea como dos años antes de desaparecer — indicó Kesean, no le parecía nada relevante. —Entonces, ¿cómo es que consultaste a tu novia? — preguntó el agente Lennon. —Bueno, es evidente que la letra e acompañada del número diecinueve indican el episodio diecinueve de una serie, además de que estos números indican que hay que ver desde la hora, veintidós minutos y diecinueve segundos hasta la hora veintidós minutos y cincuenta y seis segundos — explicó él como si fuese obvio. Kesean nunca fue amante de las series, así que no lo había entendido, pero ahora que él lo explicaba, tenía sentido. —Entonces… — el agente Lennon hizo una seña con la mano como intentando que continuara o hablara más rápido. —Pero hay muchas series en el mundo, y pues no encontré ninguna llamada Han Seo o cuyo personaje principal fuese ese, pero al ver el libro de coreano supe que podría de tratarse de un drama coreano y mi novia es fan de esas cosas, así que le pregunté y me acaba de mandar el video. Kesean estaba impresionado, ¿era un pedazo de una serie? —La serie se llama Vicenzo, empezó a salir el veinte de febrero del dos mil veintiuno — informó él mientras colocaba el video en pantalla —, ah — exclamó como si entendiera algo. —¿Qué? — inquirió la señora morena — ¿Qué es? —No — calmó él —, es solo que ella me recodó que fue una serie que vimos hace tiempo. —Entonces debes saber de qué trata — señaló la rubia. —Probablemente — contestó —, pero debo ver para recordar mejor. —Entonces colócalo — ordenó el agente Lennon —. Kers, por favor, dinos si algo te resulta familiar. Él asintió y entonces el video comenzó.
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