Capítulo 3: La Traición
El tiempo pasó volando, y mi relación con Isabella florecía como un jardín en primavera. Nuestro amor era intenso y apasionado, y cada día parecía ser mejor que el anterior. Pasábamos nuestras noches bailando tango en los clubes de Buenos Aires y nuestros días explorando la ciudad juntos. Era un sueño hecho realidad, un romance que creíamos inquebrantable.
Una noche, decidimos asistir a "La Noche de Milonga", uno de los eventos de tango más prestigiosos de la ciudad. El salón estaba lleno de parejas talentosas y apasionadas, y el ambiente estaba cargado de emoción y energía. Isabella lucía impresionante en su vestido rojo, y yo me sentía orgulloso de tenerla a mi lado.
Después de bailar una emotiva milonga, nos retiramos a un rincón tranquilo del salón. Mientras nos recuperábamos del baile, Isabella miró a su alrededor y pareció distraída.
"¿Estás bien?" le pregunté, notando su mirada ausente.
Ella suspiró y luego me miró a los ojos. "Santiago, hay algo que necesito decirte".
Mi corazón se aceleró ante esas palabras. "¿Qué sucede, Isabella?"
Ella tomó mi mano y la apretó con cariño. "Conocí a alguien, Santiago. Un músico llamado Mateo. Lo vi tocar el bandoneón en un bar hace unas semanas, y desde entonces hemos estado pasando tiempo juntos".
La noticia me golpeó como un puñetazo en el estómago. No podía creer lo que estaba escuchando. "¿Qué estás diciendo, Isabella? ¿Estás viendo a otro hombre mientras estamos juntos?"
Ella bajó la mirada, sintiéndose visiblemente incómoda. "Sí, lo siento, Santiago. No sé cómo pasó, pero me sentí atraída por él, y no pude resistirme".
La traición me dolió en lo más profundo de mi ser. Mi mente se llenó de preguntas y confusiones. ¿Cómo pudo hacerme esto? ¿Cómo pudo romper mi confianza de esta manera?
"No puedo creer que me hayas ocultado esto", le dije con voz temblorosa. "Pensé que teníamos algo especial, Isabella".
Ella tomó mi rostro entre sus manos y buscó mis ojos desesperadamente. "Santiago, por favor, entiende que esto no cambia mis sentimientos por ti. Sigo amándote. Pero también tengo sentimientos por Mateo, y no puedo evitarlo".
Me aparté de sus manos con tristeza. "Isabella, no sé si puedo seguir adelante con nuestra relación después de esto. Me has herido profundamente".
Ella comenzó a llorar, y la vi luchar por encontrar las palabras adecuadas. "Santiago, te amo. Lo lamento tanto. Siempre he sido impulsiva, pero quiero que sepas que lo que siento por ti es real".
Mi corazón estaba dividido entre la ira y la tristeza. Sabía que tenía que tomar una decisión, pero no podía hacerlo en ese momento. "Necesito tiempo para pensar, Isabella. No puedo tomar una decisión apresurada".
Ella asintió, todavía llorando, y me abrazó con fuerza. El abrazo, que solía ser reconfortante, ahora se sentía incómodo y cargado de tensión.
La noche en "La Noche de Milonga" había tomado un giro inesperado. Mientras Isabella y yo nos retirábamos por separado, mi mente estaba llena de confusión y dolor. Había una sombra de traición en nuestro amor apasionado, y no sabía si seríamos capaces de superarla. El drama había llegado a nuestra historia de amor, y el futuro era incierto.