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1768 Words
Una vez que sentamos a Dixon en su cama, el abuelo, Angus, Cole y yo nos sentamos alrededor de mi hermano, que parece que quiere matar a medio mundo por mi compromiso con Angus Dalton. —Me dicen, ¿Por qué mierda se les ocurrió casarse?—pregunta Dixon en tono cortante. —Porque la amo y quiero formar una familia con ella—lo dijo de una forma que parece tan sincera. —Familia—se burla Dixon. Ese es mi hermano siendo él, saco ese lado de mi madre pero a veces funciona y a veces no, siempre me ha molestado que sea así. —Eres cinco años más grande que... —Mis padres se llevaban con siete y no vi que te quejarás cuando mi madre vivía. —Mi madre no tenía un hermano mayor que hablará en su defensa—trago al saber que tiene razón—. Pero bueno... ¿De verdad lo quieres? Dixon es el que puede ver debajo de mí y adentro también, Dixon siempre fue mejor que mi padre para ver qué tengo o para ver qué oculto. —¿Harley?—presionarme le funciona desde siempre. —Sí lo quiero, Dixon—las manos de Angus se relajan un poco—. Y quiero el apoyo de mi hermano, no un idiota que me haga dudar de mis sentimientos. Dixon suspira hasta que finalmente me apoya con lo que estoy por hacer con Angus, aunque a mi prometido le deja una advertencia muy clara. Que sí me lastima, Dixon le va a partir la cara en muchos pedazos. Angus no dice nada más. /// Dan de alta al tarado de Dixon y nos dejan llevarlo a casa, Angus está a mi lado controlando su empresa desde aquí, le he dicho que puede irse para que no pierda dinero pero es más necio que una mula y siempre me dice que puede quedarse conmigo y estar por sí lo necesito. Es un hombre bueno. Y tengo miedo de que al final de esto me termine enamorando de él y me deje porque no lo hizo de mí. Dixon conserva la casa en las mismas condiciones en qué la dejaron mis padres, veo a varias personas que conozco haciendo su trabajo dentro de este techo. Angus me acompaña al interior mientras trago saliva al volver a este lugar que me vio crecer, llorar, reír y sufrir por mis padres cuando murieron y cuando le grite a Dixon porque no me dejó ir a una fiesta de preparatoria. Fue divertido hasta que cumplí los diecinueve y le grite que no ocupaba el dinero de mis padres para ser feliz y para estudiar. Fue cuando conseguí empleos en muchos lugares hasta que me dieron mi beca para estudiar en Manhattan, y al año de estar ahí conocí a Argus... Me ofreció ese trabajo y... Hasta ahora es parte de mi vida. Tengo veintidós y en resumen... Llevo trabajando para él dos años. Y ahora seré su esposa. Genial. —Gelina... Alista una habitación para Angus... —Puedo dormir con Harley—mi hermano arquea una ceja mientras el abuelo se mantiene en calma total. Las palabras de Argus lo tomaron desprevenido—. Dormiré con mi prometida, quieras o no, Dixon. Tomo la mano de Angus para llevarlo a mi habitación, subimos las escaleras con la mirada de mi hermano siguiendo nuestros pasos hasta perdernos en el pasillo principal. Llegó a mi habitación, abro la puerta y veo que está ordenada y mejor arreglada de lo que yo la dejé. La cama matrimonial sigue en su lugar pero ahora con un edredón blanco cubriendo las sábanas, las lámparas de noche están en su sitio en la pared y todos mis muebles están como nuevos. —Linda habitación. —Créeme, Dixon anduvo de metiche para ver si lograba allar algo de... —Tranquila. Me doy la vuelta antes de sonreírle y acostarme en la cama, abro las piernas dándole una invitación clara que no duda en tomar. Se posiciona sobre mí, para empezar a besarme el cuello. Extrañaba sentirlo tocando mi cuerpo con sus manos, que me hacen gemir con solo deslizarse por mi piel. Lame mi cuello dejando que el placer nos haga perder la cabeza por un rato. Argus me besa los labios para después introducir su lengua en mi boca, jadeo un poco, es la primera vez que me besa en los labios antes de pasar a algo más. Toma mis manos para ponerlas al lado de mi cabeza, nuestros labios llevan una sincronía que eleva más que cualquier cosa. —Angus... —Te quiero escuchar gritar de placer—puede hacerlo, lo he hecho muchas veces antes. Gritar como una mujer completamente satisfecha y como una puta, pero siempre es cuando él quiere algo así. —Angus... —Con escucharte gemir me bastará—deja mi cuerpo en medio de sus piernas mientras eleva su cuerpo para quitarse la camisa y el saco. Escucho el sonido de... —¡Nada de coger mientras estén bajo mi techo!—lo voy a matar. —¡Dixon!—Angus bufa antes de dejarme escapar para ir a darle una gritoniza a mi hermano. Angus se pone de nuevo la camisa mientras saco a Dixon al pasillo para gritarle un par de cosas que tienen que ver con su estupidez y la manera de intervenir así en mi dormitorio. —¡¿Estás loco?!—grito fuirosa. —Si le permití dormir en la misma habitación que tú es porque soy buen anfitrión—arqueo una ceja—. No me mires así... Harley no quiero escuchar ruidos... —¿Los mismos que escuche en Halloween? —Harley eso fue hace... —Tenía doce años, Dixon. Bufa como única contestación, pero es verdad. Dixon estaba teniendo sexo en su habitación y yo lo escuché. No abrí la puerta, pero me regresé a mi habitación con esos sonidos repitiéndose en mi cabeza. —Y vete al diablo. Qué sólo nos quedaremos una semana y no voy a aguantar todo ese tiempo sin... —¡Ya cállate!—me grita de vuelta—. Si vas a coger... Procura usar... —No lo haré—está por decirme algo cuando el abuelo aparece en el pasillo y trae una cara de van a ver. —En mi despacho... Ahora. Maldigo antes de bajar seguida de Dixon, el abuelo es como el padre que perdimos hace unos años, es estricto y justo, siempre que Dixon y nos peleamos el abuelo hace de mediador. Pero ahora va en otro plan. En uno que incluye darnos una lección para que se nos quite. Llegamos al despacho y nos sentamos en las sillas que tiene frente al escritorio en el que tantas veces hice mi tarea para la preparatoria o en el que hacía mis dibujos. Dixon suspira en su lugar, sabe que el abuelo nos dará un buen regaño o bien nos va dar una lección de vida como antes. —¿Cuántas veces les he dicho que no deben de pelear?—miro a Dixon que se mantiene neutro en su lugar. —Sí la señorita quiere... —Dixon, tu hermana está en todo su derecho de hacer lo que quiera. —No coger en mi casa. —Dixon—advierte el abuelo. —Bien. Deja que mi hermana menor coja en su habitación—me levanto de la silla cansada de su testarudes. —Me voy pasado mañana, y no tarda en llegarles la invitación a la boda—me encamino a la puerta mientras ignoró lo que mi abuelo pide que haga—. Me casaré estés o no, Dixon. Salgo y subo la escalera a prisa, me encierro en mi habitación para ver qué Angus se quedó dormido, sonrió y no dudo en acostarme a su lado. Siento su brazo en mi cintura al acostarme a su lado. Y eso es los que me gusta por lo cómodo que es el lugar. Poco a poco me quedo dormida en el pecho de Angus. (+) El avión aterriza en la ciudad a eso de las ocho de la mañana, Angus va hablando por teléfono y diciendo un par de órdenes a su secretaria de como debe manejar ciertos documentos y esas cosas. Dixon no me despidió en el aeropuerto y no lo esperaba. No cuando sé que lo hice enojar de una forma sensacional. Angus va calmado a pesar de que mi hermano no allá sido el mejor anfitrión de todos. —Perfecto. Para mañana quiero los informes en el escritorio—es algo seco con ella—. Dile a Dylan que de preferencia quiero el azul... No quiero ninguna roja, o se van de la empresa... Para mañana... Quiero todo en mi escritorio. Ventas, marketing, derechos humanos, quiero todos los reportes en mi escritorio antes de las nueve. Cuelga antes de poner su brazo en mis hombros. Se a portado raro esta semana, pero no decimos nada al respecto. —Será tu cumpleaños en unas semanas... ¿Qué vas a querer...? —Una noche de dos. —Osea una noche de sexo. —No. Quiero una noche de cena en pareja y ya de ahí una larga noche en la cama o en cualquier superficie, pero conmigo adentro de ti. Lo miro un momento y no duda en besarme los labios con calma, sólo probando mis labios. Tomo su nuca para profundizar, pero luego se aleja un poco para sonreír, ups. Mi labial quedó en sus labios. Sonrió y no digo nada. Me siento de nuevo en el asiento del auto. Llegamos a la empresa y no dudo en mirarlo sorprendida, me guiña un ojo antes de bajarse. Creo que me veré muy mal pero debí bajarme e ir tras él. —¡Angus!—se da la vuelta y es cuando me lanzo sobre sus labios. Sus brazos se enredan en mi cintura para tenerme con él en lo que dejo un poco más mi labial en sus ricos labios. Me separó de él y le dejo un beso más en su mejilla. —Que tengas un buen día. —Gracias. Y no duermas, que tenemos una larga noche. —Tengo tareas que hacer... Pero prometo cumplirte una de esas fantasías que quieres ver hecha realidad. —¿De verdad?—toma mi cintura y luego me vuelve a juntar a su cuerpo—¿La qué yo quiera? —La que quieras. —Pobre de ti—le guiñó un ojo antes de alejarme. —Nos vemos en la noche.
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