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1789 Words
Angus está a mi lado mientras estamos esperando alguna noticia de Dixon, hace un rato el doctor salió a decirnos que mi hermano tiene vida de sobra y que está fuera de peligro. Así que ahora esperamos que alguien lo pueda ver, el abuelo me dijo que pasaré yo primero por ser su hermana y porque tenemos muchas cosas de las que hablar. Angus pasa su mano por mis hombros, y yo no le digo nada por ese gesto. —¿Tienes sueño?—asiento despacio. —Un poco. —Duerme. —Estoy en un hospital. —Harley, necesitas dormir... Anda, duerme un poco que lo necesitas—es verdad. No he dormido desde que llegamos aquí. Así que lo que hago es acomodarme en su hombro y cerrar los ojos. Pero decido mejor ponerme en otro lugar, no me dice nada porque me subo sobre sus piernas y uso su cuello para acurrucarme, con sus brazos me envuelve para no caerme. Siento su cabeza recargarse en la mía mientras mis ojos se van cerrando con lentitud, hasta que se unen totalmente para trasladarme al mar de sueños que mi mente tiene planeado para mí el día de hoy. /// Un toque suave me hace abrir los ojos, veo a Rick con un café en una de sus manos y algo que parece un pan dulce en su otra mano. Se ve cansado, supongo que no ha dormido tampoco, yo todavía siento el cuerpo de Angus debajo del mío. Me acomodo un poco y él me permite acomodarme antes de volver a apretar su agarre. —Tu abuelo quiere que vayas a comer algo—asiento despacio. Doy un bostezo pequeño antes de intentar bajarme de Argus. —Sería buena idea que te lo llevarás. —Pobre, anoche no durmió casi nada. Me levanto y me estiró como gato antes de despertar a Angus para que vayamos a desayunar algo al restaurante del hospital. Lo muevo un poco para ver sus ojos que se van abriendo despacio, bosteza, sonrío por ese gesto. —Vamos a comer—sus ojos parpadean un poco antes de asentir. —Voy. Despega su cuerpo del asiento antes de darme un beso de buenos días, lo tomo de la mano antes de llevarlo al ascensor. Creo que traeré un café para el abuelo y algo para... —Duermen mucho. —Gracias por la observación, Cole—mi primo sonríe por la respuesta dada por Argus. Niego antes de entrar en el ascensor, al menos Dixon estará bien. Angus va pensando en algo que lo distrae de las tonterías que Cole va diciendo mientras bajamos en la caja metálica. Salimos del ascensor y caminamos a la cafetería, a mi hermano le gusta un café que venden a unas dos cuadras. Recuerdo muchas cosas cerca de este hospital y todas tienen que ver con mis padres. —Iré a ver qué hay para almorzar, siéntate por favor—me dice antes de irse a pedir de comer. Me siento en una silla cerca del lugar donde las personas no pueden vernos. Me quedo un rato sentada cuando Cole regresa con Angus y ambos traen una charola en su mano, bueno, Angus trae dos. La pone frente a mí, es un desayuno completo de huevos, tocino, salchichas y un poco de pan tostado con cubierta de mermelada. —Aquí tienen—una enfermera deja el café en la mesa, me da un bote a mí y otro a Angus. Cole tiene una lata de refresco para él. —Gracias. La chica se retira, sonrió al ver lo rico que se ve el desayuno que Angus me compró, para el pidió uno casi como el mío, a excepción de que su desayuno tiene los huevos revueltos con el tocino y que no tiene el pan tostado, lo que el tiene es una pequeña crepa en forma de triángulo rellena de cajeta y mermelada. —Que rico está—el café sabe delicioso. —No sé cómo es qué te gusta esa cosa caliente. —Cállate. Angus no dice nada, está concentrado en el desayuno que tiene frente a él, por mi parte río de vez en cuando por los comentarios tarados de Cole. —¿Por qué pediste una crepa para ti y para mí, un pan?—levanta la vista y sonríe. —No te gusta la cajeta. —Pero si la mermelada. —La crepa no es crepa sin cajeta. —Tenemos opiniones diferentes—sonríe antes de partir la mitad de la crepa, y el lado que no está comido lo pone en mi plato. Lo muevo y niega antes de regresar a comer lo que su plato tiene. No le digo nada, es tan lindo la nueva faceta que estamos adquiriendo que me pesa arruinarlo, pero en unos meses todo cambiará para ambos, aunque quiero saber el porqué yo soy la escogida para ser su esposa. Cuando terminamos nos regresamos al cuarto piso para esperar a que me den noticias de Dixon, pero mis noticias son que puedo pasar a verlo. Trago antes de avanzar de tras de la enfermera que me guía hasta la puerta de mi hermano. Abro la puerta con el mayor miedo del mundo, cuando la madera ya no me estorba veo a mi hermano digitando un par de cosas en una tablet, para haber estado en terapia intensiva hace unas horas se ve bastante bien. Hay algunos hematomas en sus mejillas y brazos, sus manos están intactas, y parece que tiene su labio partido. —¿Te quedarás ahí o me darás mi pastilla?—no me mira ni de reojo. —Puedes hacerlo tú—levanta la cabeza y sus ojos se agrandan al ver qué soy yo. —Harley. —Hola Dixon. —Mi Harley—dice en susurro—. Ven aquí, maldita demente. Me acerco a la cama antes de abrazarlo y darle un beso en su mejilla, en la menos lastimada, obviamente. Hace mucho que no estaba así con él, que no tenía a mi hermano para mí. Mi hermano aprieta despacio antes de alejarme y darme un beso en la mejilla. —Te extrañe tanto, Dixon. —A mi niña—quiero tener diez de nuevo y que mi hermano tenga trece para ir a pedir dulces. Él vestido de Batman y yo de Harley Queen. —Lamento irme de casa... Lo lamento. —Debí ser tu hermano, no mi padre—suspiro al escuchar eso. Me separó de él y no evita limpiar el par de gotas saladas que bajan por mi piel, sonríe antes de darme un beso en la frente. —Te amo, Harley. —También yo, Dix. Me quedo un rato con él en lo que esperamos a que la enfermera y la doctora lleguen para tratarlo por semejantes golpes en su cuerpo. Me cuenta de todo lo que ha pasado en estos años que he estado fuera de la ciudad, y me alegra tanto que quiera conseguir más mercado en Manhattan. Así podemos vernos más seguido. Al parecer los años pasaron como si nada y peor aún, tengo que decirle que su hermana menor se va a casar. —Dixon... Tengo que decirte algo—deja el libro que tiene en sus manos y me presta atención. —Dime—no puedo con esa cara de papá malo. —Dix... Prométeme que no me harás una escena—arquea una ceja. Mierda. Dixon salió tan parecido a mi padre, las cejas, los ojos en color y forma... El color de la piel es blanca como la de mi madre, pero todo lo demás es de mi padre, inclusive la altura de un metro ochenta. El cabello de Dixon es n***o azabache y en ocasiones le gusta tener barba hoy no trae supongo que no le gustó del todo y la rasuró, sus ojos son grises como los de mi padre, además de la ceja que está entre poblada y no estarlo. Maldición, odio su parecido. —Harley. —Me... Me... Me voy a casar—lo dije. No hay vuelta de hoja. Guarda silencio por lo menos unos diez minutos, hasta que suspira y maldice en voz alta, no avienta las cosas que tiene en las manos y eso es una ventaja para mí y para Angus. —¿Dixon?—suspira antes de girar su cabeza a mí. —Dime que el hijo de perra con el que coges, no te pidió matrimonio por un bebé o por la suma de ceros en el banco. Niego de manera automática, para ser sincera esperaba que me dijera algo peor que esos dos resúmenes posibles para mí matrimonio con Angus. Aunque para ser sincera esperaba una reacción menos... Agresiva. Trato de calmarme para no romper todo cuando lo acabamos de arreglar, así que no trato de exaltarme para no arruinar todo. —Dixon. No es lo que piensas... Él no es... —¡Por Dios Harley!—ese grito... Bien. Será una discusión un poco menos que amistosa. —Angus no es un pelagatos como la zorra de Nicole—esa maldita perra es la razón de que terminaramos lejos del otro. —Cuida tu boca, Harley. —Ni siquiera la defiendas—guarda silencio pero su molestia es más que notoria—. La maldita dejo que me corrierás de casa. —Ese no es el problema... El problema es... —¿Sabes qué?—me levanto de la silla antes de decir lo que nos matará de nuevo—Te mandaré la invitación, y si quieres ir adelante. —Harley. Camino a la puerta y me voy aún con sus gritos sonando a mi espalda, no puedo creer que siempre me haga lo mismo, siempre que algo bueno me va a suceder él sale con sus cosas que arruinan todo. Salgo a dónde está Angus con su celular en la mano moviendo algo con sus dedos hasta que me ve y se pone de pie. —Vámonos—le digo a Angus. —Harley. —¡¿Qué no escuchas que te estoy hablando Harley?!—me quedo estática al escucharlo. —¿Qué mierda haces de pie?—me doy la vuelta para verlo sostener el aparato que le da el medicamento. —Te estaba... ¿Angus Dalton?—Angus pone su mano en mi cintura para dejar claro que él es mi prometido—¿Son...? —Deberías regresar a la cama. Se burla Angus de Dixon, mi hermano me lanza una mirada asesina que ignoró, le ayudamos a irse a su cama y sé que ahora sí me va a querer escuchar. Bueno, al menos esta vez no dejaremos las cosas a la mitad.
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