- Hemos llegado, Miranda - dijo él señalando el lugar, se bajó para abrirle la puerta y ayudarla con las muletas Ella asintió y dijo - Fue agradable, pero de aquí puedo sola - caminando hacía su departamento Allí en la puerta apoyado a la pared, estaba George y cuando la vio se puso erguido diciendo - Miranda, hierba mala nunca muere ¿no? - - ¿Qué quieres? En otras culturas esto es acoso - responde ella furiosa, pues no estaba de ánimos para verlo mucho menos a él - Darte un consejo, ya que veo que a pesar del "lamentablemente" accidente automovilístico que tuviste, no moderas tus formas - dijo él de manera sarcástica y burlona - No seas hipócrita, tú no lamentas nada y moderar, mejor di, que no haga mi trabajo así cómo tú - respondió ella acorralandolo - No has aprendido nada,

