- Traemos nueva información, líder. –eran nuevamente los espías, quienes siguieron espiando al duque por los siguientes días.
- Informes –ordeno Akane, algo preocupada, seria.
- Seguimos sin poder descubrir cuáles son los dos poderes que posee el duque. –se hizo una pausa en la sala, para luego continuar hablando–, pero hemos descubierto cual es su nombre. Kuro.
- ¿Kuro? –Akane estaba intrigada, nunca había escuchado acerca de este vampiro.
- También descubrimos que planea enviar a 5 de sus vampiros jóvenes a asaltar un hospital.
- ¿qué día planea hacerlo? –Akane estaba preocupada, pero debía mantener el control.
- Dentro de dos noches.
- Es nuestra oportunidad para atacar al Duque –comento Akane pensativa–, pero no podemos ignorar a los otros 5 vampiros.
Se hizo un silencio en la sala mientras Akane pensaba su próxima jugada. No podía tomar a la liguera la información que ahora poseía, una mala decisión y todo podría venirse abajo.
Últimamente la cantidad de vampiros ha ido aumentando, al igual que la desaparición de los bebés y esto tenia completamente intrigada a Akane. Esta última información no la conocía nadie en la organización; solo Akane y sus dos espías, pero ahora se veía en la obligación de revelarla a los otros cazadores.
- Vamos a formar un grupo para atacar al duque Kuro –informo a los espías que esperaban pacientemente sus nuevas órdenes.
- ¿a quienes le informamos?
- Vamos a necesitar a Akiro y a Rysu, también díganle a Hanami y a Kibou –ordeno Akane.
- ¿está segura de mandar a un vampiro a la misión? –los espías no solían opinar en las misiones que les mandaba Akane, pero este caso fue diferente.
- Creo que podría llegar a ser un punto clave en el ataque, quizás los otros vampiros cambien de parecer al ver que hay un vampiro que los está cazando –Akane hablaba con suavidad.
- Les informaremos de inmediato.
- También… –continúo hablando Akane antes de que los espías fueran a informales sobre la nueva misión–, necesitaremos a Nozomu y a Samu.
Los espías quedaron impresionados, nunca suele llamar a Nozomu y a Samu para batallas contra Duques, son los cazadores de élite en la organización, los más poderosos.
- Líder –hablo el espía que se encontraba a su derecha-, ¿Quiénes irán a investigar el ataque del hospital que tienen planeado?
- Iremos Akiyama, ustedes y yo, claro está. –algo le preocupaba a Akane, pero esta no se reflejaba en su voz.
- Como ordenes, Akane. –los espías se marcharon de inmediato para informarles a los chicos sobre su nueva misión.
Al escuchar que Nozomu y Samu participarían en esta cacería, Akiro y Rysu quedaron en shock. Los cazadores de élite no solían estar en este tipo de misiones, a no ser que…
Sin embargo, el factor que más le preocupaba eran Hanami y Kibou, después de todo, sería su primera misión y tenían sus dudas sobre si ya estarán listos o no para hacerle frente a los vampiros.
- ¿Quiénes son ellos dos? –indago Kibou.
- Nozomu –comenzó hablando Rysu–, es la chica quien me salvo el otro día. Es una de las mejores cazadoras que hay en la organización.
- Y Samu –continúo hablando Akiro–, es el segundo mejor cazador después de Nozomu.
- Querrás decir el primero, maldito –Gruño Samu estando a espaldas de Akiro.
Era un chico alto y delgado; sus músculos estaban marcados, pero su contextura no era muy amenazadora. Tenía el cabello corto; color dorado y vestía el uniforme de la organización. Era ropa bastante cómoda que le permitía a los cazadores tener mayor movilidad, sin embargo, casi nadie la usaba. Se sentó al lado de Akiro, gruñendo entre dientes.
Al lado de Rysu se sentó Nozomu, nadie se había percatado que estaba sentada ahí hasta que Samu la saludo.
- Veo que ya llegaste.
- Kibou se levanta para presentarse ante ellos–. Mucho gusto, soy Kib…
- Si si, ya lo sabemos –gruño Samu-. Eres el vampiro que llego a apoyarnos -termino diciendo Samu con total disgusto.
- Eres la persona que más disgustaba estaba cuando nos presentamos. –las palabras de Hanami sorprendieron a Samu, no esperaba que lo recordara.
- En fin –expresó Samu, entre dientes–. Solo espero que no se crucen por mi camino en medio de la misión. –le dedico una mirada fulminante a la pareja–. En especial a ti, vampirito. –dijo con total disgusto–. Nos vemos dentro de dos noches. –sus palabras se perdieron en el viento a medida que se fue alejando de ellos.
La noche anterior a la misión, Kibou y Hanami estaban entrenando juntos; probando las nuevas técnicas que habían desarrollado. Hanami había logrado perfeccionar su ataque triple en cadena con la ayuda de Rysu. Ahora su tiempo de reacción era mucho más rápido, sus movimientos más precisos y su puntería había mejorado bastante; ahora todas sus flechas daban en el blanco.
Por otra parte, Kibou ya dominaba la katana y aunque no había desarrollado alguna técnica en especial, sus movimientos eran igual de fluidos que los de Hanami.
Y ahí se encontraban los dos, observando el cielo estrellado, entrelazando sus manos.
- Prométeme que no morirás –la voz de Kibou era temblorosa.
Hanami soltó una pequeña risa, sintió como su novio apretaba con más fuerza su mano.
- Lo digo en serio, Hanami. –Kibou la miraba directamente a los ojos.
- No te preocupes, bobo. –Hanami lo rodeaba con sus brazos–. Vamos a salvarlos a todos juntos.
Las palabras de Hanami lograron controlar el miedo que nacía en Kibou, era la primera vez que experimentaría un combate que sería de vida o muerte.
- Por siempre voy a querer ver tus ojos. –Confeso Hanami en lo que le robaba un dulce beso a su novio.
- Y yo los tuyos –declaro Kibou al terminar el beso.
La joven pareja se quedó observando el infinito cielo plagado de estrellas que se les presentaba aquella noche.
Y así llegaba el día de la misión. Todos los integrantes se alistaban mientras caía el anochecer. Kibou no dejo sostener la mano de su novia durante todo el día, hasta que llegó el momento de tener que partir hacía su objetivo.
- Espero volver a verlos a todos –confeso Akane antes de separarse del resto de los cazadores.
Cuando el joven escuadrón de cazadores llego al templo Mitsumine, se llevaron una gran sorpresa. Los vampiros contra los que se tendrían que enfrentar no eran 6, como les comento Akane; contando al duque, sino que se encontraban alrededor de 8 vampiros jóvenes, más el duque. Solo faltaban dos vampiros jóvenes, seguramente los que habrían mandado al hospital.
- No tienen porque esconderse, cazadores. –La voz del Duque era gruesa, profunda, oscura. Lucía joven, pero con su aspecto no lograban deducir su edad. Su cabello era largo, llegaba hasta su pecho y era oscuro como la noche. Vestía una gabardina que caía hasta el suelo, también oscuro.
Cuando los cazadores escucharon su voz, Kibou y Hanami se erizaron, pero todos al unísono salieron del lugar donde se habían refugiado.
- Estas tan asustado de nosotros que decidiste dejar más vampiros contigo. –Samu reía entre dientes–. Bien, pues acabaré con cada uno de ellos–. Samu se encorvaba preparándose para el ataque. Cuando salto hacía kuro, dos vampiros jóvenes se interpusieron en su camino, Samu de pronto desplego su Tessen y la cabeza de los dos vampiros se encontraban en el suelo. Las hojas de su abanico estaban bastante afiladas y sus movimientos eran bastante precisos.
Cuando llego hasta kuro, desplego un segundo Tessen el cual Kuro lo esquivo sin problemas, rozándole levemente el cuello. Samu se impulsó con su pie derecho, dando un giro de 360 grados donde trato de cortar el cuello de Kuro con sus Tessen, pero este los volvió a esquivar sin problemas, como si pudiera leer sus movimientos. Sin darse cuenta, Samu recibió una patada que lo mando por los aires.
Cuando el duque se preparaba para atinar un segundo golpe al cazador para dejarlo inmóvil, una flecha los separo. Hanami había logrado anticipar, por poco, los movimientos del duque.
Los demás vampiros jóvenes se aproximaron a gran velocidad hacia los cazadores con la intención de asesinarlos, ellos desenvainaron sus armas y respondieron al ataque. Nozomu, quien había partido en dos, con gran facilidad y agilidad, al vampiro que se había abalanzado sobre ella, iba en camino ahora a luchar contra el duque. Samu no estaba logrando acertar ninguno de sus golpes con sus Tessen.
Kibou observo como el vampiro que Nozomu había partido a la mitad se estaba desintegrando. No entendía porque sucedía eso, si los demás cazadores cuando cortaban a un vampiro, este no se desintegraba de aquella forma, tenían que perforar su corazón o cortarles la cabeza para así arrebatarles la vida.
Akiro y Rysu se encontraban luchando contra dos vampiros jóvenes al mismo tiempo. Acabaron con ellos de forma casi inmediata, no parecían ser muy fuertes, a comparación del duque.
Hanami estaba apoyando a Samu y Nozomu desde la distancia con sus flechas, anticipando, por muy poco, los movimientos de Kuro.
Kibou termino por eliminar a los dos vampiros restantes. Un par de movimientos y sus cuerpos fueron rebanados por su katana. Ahora podían enfrentar a quien verdaderamente presentaba el mayor problema: el duque.
Todos los ataques directos que le lanzaban los cazadores, Kuro lograba leerlos con gran precisión y esquivarlos sin gran problema. Cuando Kibou se integra a la batalla, se dio cuenta de la gran velocidad que poseía este y las únicas capaz de alcanzarles a seguir el ritmo era Hanami y Rysu, con gran dificultad.
Samu saltaba en varias direcciones; abriendo sus Tessen justo cuando lo tenía a milímetros de él e incluso así, adivinaba sus movimientos. Lo mismo sucedía con Nozomu, aunque sus ataques fueran fuertes, eran demasiado lentos.
La única persona que había logrado asestarle un golpe fue Rysu cuando lo ataco por la espalda; se encontraba fuera de su rango de visión.
- ¡eso es! –gimió Kibou.
Las únicas personas capaces de llevar a cabo el plan que Kibou tenía en mente era quienes lograban llevar el ritmo de batalla del duque: Hanami y Rysu. Aprovechando que Kuro estaba alejando a los cazadores para pelear uno contra uno, se acercó discretamente a sus compañeras para contarles su plan de ataque, ambas aceptaron.
Mientras que Kuro estaba ocupado leyendo los movimientos de Akiro, por el lado derecho se acercaba Nozomu con gran fuerza, justo cuando estaba a punto de lanzar su golpe; Hanami hace su primer disparo, el cual se complementó con la habilidad de Nozomu y lograron lastimar su brazo izquierdo. De repente, Kibou saltaba hacía él preparado para realizar su ataque y justo cuando estaba frente al duque, salto por encima, impactando la segunda flecha de Hanami en todo su pecho.
Antes de que el duque lograra reaccionar; una tercera flecha ya se acercaba a él con gran velocidad, pero la esquiva sin ningún problema, sin embargo, venían muchas más flechas. Era la nueva técnica de Hanami: lluvia de estrellas.
Su velocidad había incrementado tras su entrenamiento, por lo que ahora le era posible disparar gran cantidad de flechas en un lapso de tiempo muy corto. No obstante, el duque Kuro se anticipaba a sus disparos, esquivándolos uno por uno.
Mientras estaba distraído con la técnica de Hanami, dos katanas atravesaron su pecho; era Rysu, dos espadas se incrustaron en su pecho, segundos después del ataque de Rysu, era Nozomu. Aunque Nozomu no sabía del plan de Kibou, se acoplaba a la situación con facilidad, leyendo los movimientos de sus compañeros.
Justo delante de duque, saltaba Kibou, con la intención de cortarle el cuello.
- ¡son todos unos ingenuos! –la voz del duque generaba temor-. ¡Les mostrare mi verdadero poder!
Momentos después de terminar su oración, los cazadores que estaban cerca de él salieron disparados.
Con una velocidad mucho mayor noqueo a Samu, quien se acercaba a él después de ver a sus compañeros volar por los aires.
Su primera víctima sería Rysu, pero antes de atravesar su pecho una flecha logro separarlos, dándole tiempo a su compañera para alejarse de él. No podía atacarlo después, no tenía sus katanas, aún seguían clavadas en su cuerpo.
- ¡maldita! – el duque estaba completamente enfurecido.
Ahora se dirigía hacía Hanami, tenía que deshacerse de ella o presentaría un gran problema. Se aproximaba a ella con una sonrisa macabra. Las flechas que le lanzaba Hanami no presentaron inconvenientes para él, ahora era más fácil adivinar su trayectoria.
Cuando estaba cerca de Hanami, extendió su brazo izquierdo, iba a atravesar su pecho, pero antes de lograrlo, una flecha cargada de gran fuerza se incrusto en su extremidad, dejándola completamente inmóvil.
- ¡ilusa!
El estómago de Hanami fue atravesado por el brazo derecho del duque Kuro.