Capítulo 10: Recuerdos

1572 Words
Paso una semana desde el ataque al templo. Momentos después de haber terminado el combate entre Nozomu y el vampiro, Akane ordeno a los cazadores hacer misiones de reconocimiento, para evitar futuros ataque al templo. Realizar estas actividades dejaban completamente vulnerables a los cazadores a otro ataque en el templo, sin embargo, de esta forma lograban abarcar más áreas para descubrir donde se ubicaban los vampiros. Por otro lado, la investigación para encontrar una cura a los vampiros y regresarlos a su estado humano iba avanzando por buen camino. La sangre de Kibou sin duda era especial y que estuviera del lado de la organización significaba un punto a su favor, era posible que su sangre le permitiera adquirir más de dos poderes; en caso tal que decidiera tomar sangre. Y si así fuera, su cuerpo se acoplaría rápido a los cambios. Este tipo de sangre no se veía desde que ella…, había muerto. Akiro se encontraba en lo más alto del templo, apreciando la belleza del amanecer, aunque aún faltaban algunas horas. En eso, llego Kibou a hacerle compañía. -          ¿sabes por qué no te asesine el primer día que tuve la oportunidad? –Akiro se encontraba viendo al horizonte. Kibou que se acababa de sentar a su lado quedo pensativo ante tal pregunta, lo cierto era que le intrigaba la tristeza que había en sus ojos, sin embargo, no tenía la suficiente confianza con Akiro como para preguntárselo. -          ese día –expreso Kibou–, había una gran tristeza en tus ojos. -          Y en tus ojos encontré la esperanza. -          Tengo novia, lo siento. – contesto Kibou, serio. Ambos se miraron serios, para soltar unas carcajadas segundos después. -          La verdad… -continúo hablando Akiro después que terminaron las carcajadas–, la investigación está bastante adelantada gracias a ella. -          ¿Quién era ella? -          Una chica de cabello ondulado color verde, unos ojos color esmeralda y una personalidad muy risueña –la voz de Akiro estaba quebrada, ahogada en lágrimas, aunque no rodara ni una sola por sus mejillas–. Era mi novia. -          Se convirtió en vampiro, ¿verdad? –indagó Kibou. -          Paso hace tres años –la voz de Akiro se ahogaba en el silencio de la noche-. Sucedió igual que en tu caso. Era su cumpleaños número 19 y el mío era el número 18, cumplíamos años el mismo día. Sin embargo, todo cambio a partir de ese día. No podía recibir la luz del sol directamente porque sentía fastidio, estaba perdiendo el apetito, casi no dormía. Los doctores pensaron que sería leucemia y eso fue lo que arrojaron los resultados en aquél momento. Una semana después, había perdido el apetito por completo y ahora la luz del sol la quemaba, así como te quemo los brazos, Kibou. Kibou se encontraba escuchando en silencio. Veía en sus ojos que apreciaba que lo estuviera escuchando. -          Ese mismo día que la luz del sol le quemaba la piel y le hacía sentir un dolor insoportable, justo ese mismo día que todos estábamos reunidos en el hospital hubo un ataque por parte de los vampiros. Decidieron tomar el hospital como centro de alimentación, o quien sabe. Muchos bebés desaparecieron ese día, así como también mucha gente fue masacrada; entre ellos: mis padres, vi como un vampiro los asesinaba sin piedad alguna. –el cuerpo de Akiro volvía a estar tenso, apretando los puños con furia–, y también los padres de Rysu y de mi novia. -          ¿ellas eran hermanas? –intervino Kibou. -          Sí –contesto Akiro-, Rysu y Nya eran hermanas. -          Aunque haya muerto, siguen siendo hermanas. –había una gran sonrisa de amabilidad en el rostro de Kibou. -          Te puedes imaginar como estaba Nya al ver tanta sangre chorrear. Sus instintos comenzaron a nacer y con cada momento que pasaba, Nya se controlaba menos; hasta que salto encima de mí para morderme, gracias a Rysu que la estaba halando, no me mordió. –Akiro hizo una pausa larga–, Rysu y yo decidimos atarla a la cama para que estuviera segura y nosotros también, para ese entonces fue cuando llegaron los cazadores de vampiros a hacerles frente. Era un escuadrón grande, la ocasión lo ameritaba. Estaba siendo liderado por Akane. Fue la primera y única vez que la he visto en acción, por lo menos de mi parte, porque nunca he estado en una misión con ella. -          ¿cuál es el arma sagrada de Akane?  -preguntaba Kibou, claramente intrigado. -          ¡es una guan Dao! –respondió Akiro emocionado–, ¡tienes que ver su estilo de combate!, es como estar viendo una danza. Es asombroso, pero regresando a la historia…, la organización había logrado repeler el ataque de los vampiros y por poco. Aunque los superaban en número, los cazadores le hicieron frente lo mejor que pudieron, igualmente se perdieron muchas vidas.  –la voz de Akiro se apagaba–, cuando estaban revisando a los sobrevivientes descubrieron que Nya también era una vampira y muchos quisieron asesinarla, pero no lo consiguieron porque Rysu y yo nos interpusimos, así resistimos hasta que Akane llego a controlar la situación. Ella siempre ha sido gentil con todos, no importa quien sea, siempre lo es. En nuestro caso también lo fue. Nos indago porque la estábamos defendiendo y le contamos nuestros motivos, no conocíamos la situación. Cuando la líder nos explicó toda la historia de los vampiros y lo que sería Nya ahora, quedamos impactados, conocíamos los vampiros porque los habíamos visto antes, pero no esperábamos que alguien de nuestra familia lo fuera. Kibou lo miraba a los ojos, atento -          Le rogamos a Akane que la dejara vivir, sin embargo, nos decía: “a pesar de que Nya haya sido una buena persona en su estado humano, eso no nos garantiza que lo vaya a ser ahora. Sin importar sus palabras, Rysu y yo seguíamos rogando por la vida de Nya, le prometimos a la líder y a todos los cazadores que lograría controlar su sed de sangre, que nunca asesinaría a nadie, que nunca llegaría a probar la sangre y fue así que Akane acepto dejarla con vida, con dos condiciones: Rysu y yo a partir de ese momento nos uniríamos a la organización y Nya estaría bajo vigilancia constante en el laboratorio y en el caso tal que lograra controlar su sed de sangre, sería sometida a experimentos y pruebas de sangre, como lo están haciendo contigo, con el objetivo de encontrar una cura. En el tiempo que mi novia lograba controlar su sed de sangre, Rysu y mi persona nos sometimos a un entrenamiento riguroso para estar al nivel de los cazadores cuanto antes. La íbamos a ver todos los días.  –Las lágrimas empezaban a caer–, era tan buena chica.  –Akiro estaba tratando de controlarse para terminar la historia–.  Logro controlar su sed de sangre después de los dos meses, desde ese entonces fue sometida a los exámenes y gracias a ella lograron avanzar notablemente en la investigación, sin darnos cuenta ya habían pasado dos años de aquello… dos años, ¡maldición!, era su cumpleaños número 21. Nos sentíamos tan contentos porque estaba con nosotros, era nuestro día de cumpleaños.  –la mirada de Akiro se encontraba viendo al horizonte–, salí a comprarle un regalo de cumpleaños, quería consentirla después de todo lo que había sucedido. Escogí el vestido campana más tierno y hermoso que encontré en las tiendas, era corto, como a ella le gustaban, corto… y de color rojo, un rojo suave; para que armonizara con sus ojos color esmeralda. Cuando llegue a la sede…. Ella estaba tirada en el piso, agonizando. No entendía lo que estaba pasando, porque Nya estaba así, porque estaba tan mal, porque agonizaba, se supones que los vampiros son inmortales, ¡¿no?!, ¡¿NO?!, al parecer ella no lo era. Justo para su cumpleaños 21…, su deseo era volver a ver el atardecer.  –las lágrimas no paraban de caer, después de mucho, Akiro por fin lograba sacar sus emociones–.  Apenas la vi la abracé, la abracé tan fuerte como pude… me decía que no quería morir y yo…, y yo…. Lo único que podía hacer era prometerle que iba a estar bien…, ¡cuando ni yo sabía lo que debía hacer!, ¿sabes cómo me sentía, Kibou?, antes de perder sus últimos minutos de vida me pidió que encontrara una cura, que salvara a todos los vampiros, que lo hiciera por ella, por nuestros días juntos… –Akiro miraba con lágrimas en los ojos a Kibou–.  Fue por eso que no te asesine en aquel momento –confeso al fin Akiro–, porque en ti sabía que encontraría la respuesta sobre cómo salvar a todos los demás vampiros, lo tengo que hacer por ella, fue su deseo y yo…, yo no pude salvarla Kibou.  –las lágrimas de Akiro rodaban por sus mejillas al paso que iba naciendo el amanecer–, en ti encontré una esperanza. Kibou lo abrazó con todas sus fuerzas, con las fuerzas que probablemente Akiro había abrazado a Nya en sus últimos momentos. -          Encontraremos una cura –prometió Kibou al fin. 
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD