El sol comienza a caer sobre la costa de Buenos Aires, me tomo el tiempo de analizar el atardecer desde el porche de la casa de playa. David se está dando una ducha mientras la comida está en el horno y es controlada por Caroline. Aún no he cruzado palabra con James, pero supongo que en algún momento lo haremos. No entiendo porqué no me deja hacer lo que yo quiero, lo que me gusta. La idea de tener una trenza se me había ocurrido porque de pequeña nunca tuve la oportunidad de ir a la playa como todas mis amigas y hacerme una de esas trenzas, como se la habían hecho todas ellas en algún momento. ¿Qué será de la vida de ellas? ¿Se acordarán de mí? Apuesto lo que sea a que ninguna de ellas tiene tres hijos ya. Debo ser la única casada y con tres niños pequeños. Pero no me arrepiento de haber

