Comencé a jugar con mis manos, estaba nerviosa. Odiaba pelear con James, pero está vez estaba segura de que no era mi culpa. Me puse a la altura de los niños y me senté frente a ellos. -Ya está, ha sido un malentendido. -Siempre pelean –dijo Ashley entre sollozos. Bajé la mirada, no tenía que decirle. James se apoyó contra la pared, al lado de la puerta y nos observó a los cuatro. -Voy a dar una vuelta por aquí, si no les molesta. Nadie le respondió, pero era mejor si se iba. Por su salud mental, diría yo. James estaba sumamente insoportable, yo no podía soportar su humor y por lo tanto, no estábamos bien juntos. -No volverá a ocurrir. -Una vez dijiste lo mismo –atacó David. No tenía palabras para responderles. Creí que lo mejor sería hablar con James y pactar una separación, por l

