⤝SANTIAGO⤞ No puedo creer lo que he escuchado. Lorena no habla en serio, ¿verdad? Mi esperanza dura poco cuando una sonrisa ilumina su rostro y pica otro trozo de queso. Bebe un sorbo de vino, lamiéndose el labio provocativamente. —¡Maldición, chiquita! —gruño, atrapando su mano a medio camino. Le quito el trozo de queso de los dedos y lo coloco entre mis labios. Me acerco a ella con deliberada calma. Para jugar un juego se necesitan dos y yo estoy más que encantado de jugar. —¿Qué se supone que haces? —pregunta sin apartarse. No respondo, no puedo hacerlo, por lo que, me acerco un poco más. Ella se echa atrás, pero no tiene ninguna posibilidad de escapar. Está atrapada entre el sillón y mi cuerpo. —Santiago… —No termina la oración, aprovecho para cerrar la distancia y colocar el qu

