⤝SANTIAGO⤞ El aire tiene ese olor estéril y penetrante que jamás he disfrutado. Es una mezcla de desinfectante, cloro y alcohol que flota en cada rincón, como una capa invisible que no deja espacio a otro aroma. Es realmente sofocante; sin embargo, continúo recargado contra la fría pared, esperando un solo motivo para entrar y terminar lo que he dejado pendiente. Aún no puedo creer que Alicia crea que soy un tonto y que me he tragado el cuento del vestido. Pero lo que más me enfurece es que Simón crea que Alicia tiene la obligación de perdonarlo únicamente porque tienen una hija. ¡Es una tontería! —No voy a darte el divorcio, Alicia. Y si insistes, voy a enviar a Santiago a prisión por haberme golpeado. Mi cuerpo se tensa como la cuerda de un violín cuando la amenaza de Simón atra

