⤝LORENA⤞ Camino por el pasillo del quinto piso de la facultad mientras pienso: ¿En qué diablos estaba pensando cuando se me ocurrió abrir la boca en esa sala de juntas? Demonios, no estaba pensando. Definitivamente, me estaba imaginando a Santiago sobre el lomo de Napoleón, viniendo hacia mí, tomándome entre sus brazos… Me detengo abruptamente al chocar contra un fuerte cuerpo que me hace tambalear. ¡Genial! Aparte de boca floja. ¡Torpe! —Tenga cuidado por dónde camina, señorita Aguirre. Mis piernas tiemblan al encontrarme con Santiago en el umbral de la puerta de la clase. —¿Siempre tiene que ser puntual? —gruño al darme cuenta de que hemos llamado la atención de mis compañeros. —¿O usted siempre es impuntual? —refuta, sus ojos brillan y sonrío. —Lo siento, profesor. He tenido un

