⤝SANTIAGO⤞ No esperaba una reacción sobria y serena por parte de Alicia. Tengo que admitir que su calma y la falta de emociones manteniendo la compostura y la claridad mental me sorprende. Su actitud denota un control absoluto al actuar y al hablar con el imbécil de Simón. Pero yo… yo soy todo lo contrario. La ira burbujea en mi interior como un maldito veneno y dos golpes no son suficientes. Así que, sin pensarlo mucho, le lanzo el primer puñetazo al rostro. Simón cae sin gracia al suelo, llevándose el mantel y la cristalería sobre la mesa. —¡Santiago! —ni el grito de Lorena, ni el de mis hermanas van a liberar a este malnacido de mis manos. Otro golpe le rompe la nariz, la sangre brota, pero no tengo suficiente. —¡Suéltame! —medio grita, medio chilla como el maldito cobarde que es

