⤝SANTIAGO⤞ «Te amo.» La confesión de Lorena es tan inesperada que por un momento no sé qué responder. Y no es porque no tenga algo que decir; sino por la sorpresa. Mi corazón se acelera y mi lengua de repente se siente pesada, como si una piedra gigantesca la aplastara. Lo que hace que el silencio se instale entre nosotros. Lorena se aparta de mí. —¿Por qué no vamos a dar un paseo? —pregunta girándose para continuar caminando. —¡Lore, por favor, espera! —grito, yendo detrás de ella. Dándome cuenta de que mi silencio ha sido malinterpretado—. Lo siento —me disculpo atrapando su mano, atrayéndola hacia mí. —Santiago… —Lo siento, Lorena. —No te disculpes, ni te sientas obligado a responder —dice, lamiéndose el labio. Como si de repente le costara respirar. —No me siento obligado a n

