⤝LORENA⤞ El reconocimiento y todas las piezas del rompecabezas cayendo en su sitio me roba el poco aire que aún me queda en los pulmones. Las palabras de Laurita, la negativa de Santiago a hablar de sus amores pasados… Un vacío se me abre en la boca del estómago, es tan grande que amenaza con devorarme. Todas las mujeres en su vida habían sido simples aventuras, mientras ha jurado y perjurado que yo soy distinta, ¿en qué? Si no me ha tenido la más mínima confianza para abrirse y decirme, aunque fuese como anécdota que estuvo enamorado de una mujer prohibida. Lágrimas de decepción me pican los ojos, pero me contengo para no echarme a llorar. Me alejo con discreción de la mano de Santiago mientras Aitana me observa con esos ojos que, desde donde lo vea, me resultan engañosos. —Eres una

