⤝LORENA⤞ Observo el rostro de Santiago mientras conduce. Mi corazón sigue latiendo, acelerado tras su confesión, no puedo creer que haya dicho que me ama. Siento que estoy soñando y que en cualquier momento despertaré sola y en mi cama. Me muerdo el labio hasta sentir el sabor de mi sangre; el dolor es suficiente para saber que esto no es un sueño. —¿Vas a verme así todo el tiempo? —pregunta, dándome una ardiente mirada. —Puedo verte todo el tiempo que quiera y cuanto yo quiera —respondo, haciendo un puchero—. Debería castigarte por lo que me has hecho y por lo que pensé que habías hecho —digo. Una ligera carcajada escapa de sus labios. —Dime lo de nuevo —pido, lamiéndome los labios que repentinamente se han puesto secos. —¿Qué? —pregunta, sonriendo. Sabe lo que quiero escuchar, per

