Oh God No

870 Words
—Es la mismísima representación gráfica de "tuve sexo anoche y me gustó mucho" —escucho como le dice Julian a Rob una vez que entro en mi habitación de hotel.   —Dios, cállense, por favor —les responde Tom rodando los ojos—. Que asco, no puedo sacar la imagen de mi mente.   —¿Qué hacen en mi cuarto, idiotas?   —Estábamos empacando tus cosas, porque cierta señorita llegó después del mediodía y arruinó nuestros planes de irnos antes —Gronk se levanta de la cama y me pasa mi mochila, que me pongo enseguida.   —O sea que voy llegando y ya nos vamos...   —Exacto, Mackenzie Mahomes. ¡Mira, M&M! —exclama Julian emocionado. Espero que el enano salga antes que yo y antes de cerrar la puerta, le doy una patada en el culo.   —Síguete burlando, Julian Edelman y la próxima tendrás mi puño marcado en tu nariz —murmuro entre dientes.   —Eso se lo enseñé yo —susurra Tom riéndose.   Bajamos hasta el lobby y hacemos el respectivo check-out y después nos toca esperar por el Ubersentados en el primer sofá que encontramos y que cabemos todos. Los chicos me preguntan por el viaje a Disney y les cuento todo, menos la parte en la que pensé en Marco Reus. No queremos regaños hoy.   —¿Estoy alucinando o el chico que viene caminando hacia nosotros es Mahomes? —pregunta Edelman, mientras entrecierra los ojos para ver mejor.   —Ay dios, no puede ser... —gruño escondiendo mi rostro en el cuello de mi hermano.   —Hola, chicos. Kenz, dejaste los regalos que compraste en el coche y te los traje de vuelta —dice el moreno con una sonrisa de lado. Acepto la bolsa y me levanto para darle un beso en la mejilla.   —¿Acaso la llamó Kenz? —cuestiona en un susurro Julian y empiezo a toser para que Pat no lo escuche quejarse del apodo.   —Bueno, Par... —miro a Tom y este se cruza de brazos—. Ya los conoces a todos, pero Thomas me está mirando de mala manera, así que... Chicos, él es Patrick Mahomes y ustedes son ustedes.   El quarterback saluda a los tres y aún puedo ver como Edelman lo escanea constantemente y de la nada, empieza a hacerle preguntas extrañas, causando que el ambiente se tornara incómodo.   —Julian Edelman —murmuro con los ojos cerrados—. Ven acá un momento, tengo que hablar contigo.   Me alejo suficientemente de los demás para que no escuchen mi griterío y espero que el californiano llegue hasta donde estaba para insultarlo.   —¿Qué coño te pasa por la cabeza, ardilla asquerosa? —gruño entre dientes, mientras le doy un leve empujón.   —A mi me tomo años llamarte de otra manera que no fuera Kenzie y lo aceptaras. Ahorallegan un par de niños mimados y te dicen el apodo que yo comencé a usar. ¿Quién les dió permiso, eh? Porque yo no fui.   —Dime, por favor, que me estás jodiendo —balbuceo pellizcando su brazo derecho—. Dale, dímelo.   —Te estoy...   —Creo que mis sobrinos son más maduros que tú, Edelman —carcajeo mientras le doy un abrazo y este me mira confundido—. Sí, te iba a golpear y a  amenazarte, pero recordé que pareces un menor de edad y estaría cometiendo un delito.   —A veces no te entiendo y lo sabes —dice jalándome el cabello, a lo que respondo con un golpe en el estómago—. Hey, cruzaste la línea, Brady.   —¡Chicos, ya nos vamos! —grita Gronk para avisarnos que ya había llegado el taxi.   Salgo corriendo y voy en busca de mis cosas, pero Patrick se ofrece a ayudarme con eso. El aire cálido de Miami nos golpea y recuerdo que ahora nos toca volver a la friolenta casa de mi hermano en Massachusetts.   —Creo que es el final de nuestra cosa, ¿no? —me pregunta Pat luego de guardar mis maletas. Los chicos se suben al coche para dejarnos solos.   —¿Cosa? —respondo con una sonrisa. Arrugo la nariz y Mahomes deja un beso en mi frente—. No me parece, amor, yo quiero uno bien.   —¿Amor? —susurra acariciando mi mejilla con su nariz—. Te doy un beso bien si me prometes que esto no se ha acabado, ¿sí?   —Te lo prome...   —¡El taxista nos va a cobrar más de la cuenta si no te subes al coche, Mackenzie Brady! —grita Julian bajando la ventana del coche—. Mueve ese culo inexistente, modelito.   —A mi si que me gusta tu culo —replica Patrick alzando los hombros desinteresadamente. Le doy un beso corto en los labios y me subo al coche.   —¡Hey, Mahomes, cuida ese boca! —exclama Tom bajando la ventana del asiento de copiloto.   —¡Nos vemos pronto, Pat! —grito antes de que Edelman suba el vidrio.   —Señor, ya puede arrancar —le dice Gronk al conductor avergonzado—. Me da pena ser amigo de ustedes, ¿saben?
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