· -Esa tarde la llamó Lynn. Era la joven esposa china de uno de los ejecutivos que estaba llevando ese proyecto allí en Macao y quería preguntarle si ella la podía acompañar a ver un local que pensaba alquilar para poner su negocio de belleza.
· Maggie no lo pensó dos veces y se fue a encontrar con ella. Entraron al local. Lynn se veía encantadora y emocionada. Ella hablaba y hablaba de cómo iba a disponer de los espacios, mientras se iba parando en cada espacio para indicar.
· -Y tú serás mi primera clienta-le dijo a Maggie emocionada-
· Ambas rieron y Maggie lo pasó realmente bien con su nueva amiga, por lo que se le olvidó la hora y ya era tarde. Nick debía de haber llegado al apartamento. Entró y lo encontró allí sentado como la otra noche, aunque hoy no había bebido. Era realmente un hombre atractivo y elegante. Su corazón palpitaba con fuerza dentro de su pecho.
· -Lo siento- dijo Maggie- Se me hizo tarde
· -¿Dónde estabas? -preguntó Nick-
· Y aquí íbamos otra vez- se dijo Maggie-
· -Lynn. Ella es esposa de Templeton. Creo que es su nombre. Tú lo conoces. Es ejecutivo del proyecto. Me invitó a ir con ella a ver algo de un negocio que ella quiere abrir y pasé el día con ella ayudándola-terminó Maggie-
· Él sólo la miraba callado, desde el sillón donde estaba sentado.
· -Te juro que es la verdad -dijo Maggie- Estaba con Lynn. No estaba con Harry.
· -Lo sé -dijo Nick levantándose del sillón- Lo investigué y hoy estuvo en la obra trabajando todo el día.
· -¡Oh! -A Maggie le pareció que lo veía extraño, pero no comentó nada.
· Entonces, él se levantó del sofa y volviéndose le dijo:
· -Tengo que volver a Nueva York y ya no puedes ir a trabajar más a las oficinas-le dijo Nick sin más-
· Maggie lo miraba sorprendida.
· -Lo siento -dijo Nick- Nos vemos en dos semanas- dijo sin más y se fue con una pequeña maleta, cerrando la puerta tras de sí, dejándola con todos sus sentimientos revueltos. Lo que pasó no fue importante para él. Maggie, debía recordar que todo fue un arreglo y que se divorciarían, por lo que se quedó viendo la puerta cerrada y se cayó al piso lentamente allí donde estaba y lloró:
· -¿Cómo llegó a esto? ¿Y ahora qué haría?- se dijo que ahora tendría que esperar los acontecimientos.
· A la mañana siguiente, Harry se acercó hasta la mesa donde ella estaba desayunando en la planta baja del edificio de apartamentos.
· -¡Hola Maggie!-dijo Harry sentándose presuroso-
· -¡Hola Harry!
· -Sólo vine a pedirte disculpas, si te metí en algún lío-dijo Harry-
· -No. No. Descuida- se apresuró a decir Maggie-Todo está bien.
· Me imagino que esa noche de la fiesta, él estaba en el apartamento -dijo Harry-
· -Así es -dijo Maggie asintiendo con la cabeza-
· -¡Qué situación tan incómoda! -dijo Harry- Quería pedirte disculpas y saber si estabas bien.
· -Sí. Sí -dijo Maggie- Estoy bien. No te preocupes - dijo Maggie sintiendo que se le encendían las mejillas, entonces continuó hablando- Lo único es que se tomó la decisión de que yo no regresaré a trabajar a la empresa hasta que se calmen las habladurías.
· -¡Cuanto lo siento! -dijo Harry-
· -No te preocupes, ya encontré un buen pasatiempo-dijo Maggie-
· -Está bien. Me voy. Me alegro de que estés bien -terminó diciendo Harry-
· Los siguientes días ella los pasó reuniéndose con Lynn y ayudándola con su negocio, ciertamente, era muy divertido y Lynn cada día le daba tratamientos de belleza para su cabello y cutis, lo que ella disfrutaba enormemente.
·
· La cuestión es que –le explicaba Lynn- con las asiáticas el milagro ya está allí en su cabello, pero con las occidentales, hay tantos tratamientos que se pueden usar para hacer embellecer una cabellera y Maggie la veía trabajar con productos y secadores en su cabello, que ahora le caía hasta la mitad de la espalda. Los rizos habían desaparecido y el cabello le caía lacio por debajo de los hombros o a veces le aplicaba maquillajes que le daba una aparriencia natural y hacía ver sus ojos con un azul más profundo, pero, ella le retiraba todo del rostro antes de irse, pues no quería arruinar la sorpresa cuando Nick la viera el día de la fiesta donde se inauguraría el negocio.
· -Tienes razón ¡Dejemos que tu esposo Nick se sorprenda cuando vea el cambio en ti! y quién sabe, a lo mejor se vuelva a enamorar de ti-terminaba diciendo Lynn-
-¿Que se vuelva a enamorar de mí? - se preguntaba Maggie con una esperanza en su corazón -
· Lo peor de esos días eran las noches, allí en ese apartamento, en esa cama y no podía evitar pensar en Nick y en cómo la había tratado y se preguntaba si cambiaría su situación ahora con todo lo que había sucedido. Pensaba en su madre, que siempre le decía que aparecería el hombre que apreciaría y valoraría su virginidad como una ofrenda de amor de Dios para él, al menos le quedaba el consuelo que se había entregado virgen al que era su esposo ante Dios y ante los hombres y sobre todo se había entregado al hombre que amaba. No sabía qué iba a hacer después del divorcio y si podría enamorarse de otro hombre que no fuera Nick. Su vida en este momento estaba llena de muchas incertidumbres, por lo que siempre terminaba haciendo una petición a San Jorge por ayuda y se quedaba dormida.
· Al pasar las dos semanas, Nick regresó. Estaba allí cuando llegó de pasar su día trabajando con Lynn, si es que a eso se le podía llamar trabajar, pues se relajaba mucho recibiendo los tratamientos que Lynn le aplicaba. Tenía un pantalón de algodón blanco y una blusa ancha de algodón blanca y se había hecho una cola de caballo con dos mechones sueltos a los lados de la cara.
· -¡Vaya! ¡Hola!-dijo Maggie cuando entró-
· -¡Hola! ¿cómo estás?-preguntó Nick
· -¡Muy bien!-dijo dirigiéndose con un vaso de agua hacia la planta que todavía no había florecido con las hermosas flores brillantes y se lo vertió, entonces se volteó y le preguntó:
· -¿Cómo está J.R.?
· -Está bien -dijo Nick y de pronto la miró serio- Yo no fui quien decidió que no trabajaras más. Fue J.R, quien tomó la decisión. Me dijo que yo necesitaba más que fueras mi esposa que mi asistente.
· -¿Esposa? -Maggie se quedó mirándolo callada, pero si ni siquiera era eso. Si acaso eran sólo ¿amigos? Sentía calor y se pasó la mano por la frente y fue a la nevera a buscar agua y bebió un vaso.
· Entonces él comenzó a hablar con ella sobre el proyecto y todo lo que estaba pasando en la oficina. Hablaron mucho tiempo y por un momento pareció que habían vuelto a la vieja relación cuando él era su jefe y ella, su asistente.
· Por cierto, mañana puedes venir conmigo a ver la obra y reunirnos con nuestros socios chinos para almorzar.
· Hablaron un rato más y luego ella le trajo unas sábanas y una almohada, pues dormiría en el sofá, como hizo algunas veces en su apartamento de Nueva York cuando les tocó trabajar hasta tarde para preparar la presentación de un proyecto. Ella se retiró al cuarto dándole las buenas noches, cerró la puerta y se quedó pensando en qué era lo que estaba ocurriendo ahora. Esta nueva faceta de Nick. Bueno, seguiría adelante con lo que se había acordado, pues pensaba que ya había ocurrido lo peor.
· Nick observó a Maggie cerrar la puerta del cuarto, entonces soltó los papeles que tenía en la mano y dejó de fingir que le interesaban y se recostó hacia atrás en el mueble con las manos en el rostro. La situación era muy difícil. Desde muy joven había aprendido a tomar las decisiones más difíciles. Le había tocado, pues tuvo que enfrentar la muerte de su madre, cuando él sólo contaba 15 años y le tocó enfrentar todas y cada una de las situaciones que vinieron después de eso, ya que era su madre la que le proporcionaba todo el amor y la ternura. Su padre, trabajaba a todas horas y sólo le hablaba para hacerle correcciones. No importaba cuánto se esforzara, él nunca le dejaba tener la razón. En cambio su madre era más comprensiva, pero enfermó y después de 5 años de lucha, murió sin nada que ellos o su dinero pudieran hacer.
· Nick, estudiaba en un internado al que su padre decidió mandarlo desde la enfermedad de su madre y a no ser por las vacaciones navideñas, no veía a sus padres para nada, por lo que Nick hizo del internado su “hogar” y organizaba, apuestas con juegos de azar, donde pasaban noches de fines de semana en estos juegos organizados en los que le gustaba demostrar que él era el más listo y podía ganarles a todos y los profesores no estaban exentos de recibir correcciones de su parte delante de toda la clase, por lo que no era muy popular entre ellos.
· Toda esta vida desenfrenada, no era más que el triste llamado de atención de Nick a sus padres. El llamado del niño que se quedó abandonado, sobre todo por la madre enferma, hasta que esta murió y tuvo que regresar a casa para el funeral, donde fue atendido por un séquito de sirvientes, pero su padre se limitó a explicarle como debería ser su comportamiento de ahora en adelante, ya que él debía hacer sus estudios de ingeniería Civil y tomar el mando de la empresa cuando llegara el momento. Después de eso, no volvió a hablar con Nick ningún asunto personal.
· Nick, vio como su padre salía de la inmensa biblioteca donde había estado hablando con él y se iba a atender algo del funeral. Es entonces, cuando se ve al joven Nick parado frente a la ventana, recibiendo en sus ojos las últimas luces del atardecer, es una mirada tan desolada, tan estrepitosamente silenciosa. Es la mirada de Nick pidiendo consuelo por el gran dolor que estaba sintiendo. Es cuando se devela el verdadero Nick.
· Recuerdo.
· Nick se vio cayendo al suelo, con la ceja y la boca rota y sangrante. Cayó al suelo de tierra que estaba en la parte de atrás del internado, donde había quedado para pelear con uno de los bufones de allí. Le faltaba el aire y se puso las manos en el pecho, mientras la sangre le corría de la boca.
· -¿Es suficiente o quieres más Richardson? -le preguntó el bufón, mientras el resto que los rodeaban en un círculo, soltaban risotadas escandalosas.
· Eso fue suficiente para que él recordara que ya no había dolor suficientemente grande para él después de la muerte de su madre, así que respiró profundo y llenándose de rabia, al recordar las imágenes del funeral, se volteó y se fue al bufón dando unos pasos rápidos y usando la fuerza que le dieron estos pasos, lo golpeó en el estómago y luego en la cara, con lo que el bufón cayó al suelo y allí se le fue encima para golpearlo repetidamente, hasta que pareció quedar inconsciente.
· La turba de muchachos, lo levantaron y le levantaron las manos felicitándolo. En eso hubo un silencio, cuando notaron a una figura silenciosa, caminar entre los celebrantes, para acercarse a Nick y lo miró a la cara golpeada y enrojecida.
· -¿Cómo te llamas?
· -Nick Richardson.-respondió mirándolo desafiante-¿Cuál es tu nombre?
· -Llámame Joe -dijo el joven alto y de ojos gris oscuro- Tienes mucha rabia y fuerza -dijo mirando al joven que todavía yacía en el suelo- pero te falta técnica-
· -¿Y quién me la va enseñar?-preguntó Nick envalentonado- ¿Tú?
· -Precisamente -dijo Joe- te espero en mi gimnasio a las 7 en punto mañana-
· -No sé dónde está-dijo Nick-
· -No te preocupes—dijo Joe- aquí todos saben dónde está mi gimnasio. Te espero.
· A la mañana siguiente Nick fue capaz de llegar al gimnasio a tiempo que estaba dentro del internado y fue a pararse directamente frente a Joe y casi sobre su cara dijo:
· -Aquí estoy
· -Muy bien -dijo Joe asintiendo con la cabeza. Se apartó de Nick para darse la vuelta y comenzar a caminar hacia adentro del gimnasio donde se podía ver un ring y alrededor. Todas las bolsas de entrenamiento, peras de boxeo, cuerdas.
· -Comenzarás tu entrenamiento -dijo Joe - Estarás aquí cada día al amanecer y entrenarás justo antes de irte a tus clases, ya que estas comenzaban a las 9.
· -¿Y por qué he de hacer lo que tú dices?-preguntó Nick con tono rebelde-
· -Porque -dijo Joe volteándose con rabia de repente quedando frente a la cara de Nick- Ya debes estar cansado de toda esa rabia llenándote día y noche. Lo que te hace daño a ti y a todos los que están a tu alrededor ¿No lo entiendes?
· Nick sintió que se le humedecían los ojos pero apretó la mandíbula y no dejó escapar las lágrimas.
· Joe notó su reacción ante sus fuertes palabras que estaba seguro le habían recordado a quien le había infringido ese dolor y asintió con la cabeza para decirle:
· -Yo te ofrezco una forma de exorcizar ese demonio que te atormenta, pero bajo mis reglas y condiciones. La primera es: puntualidad cada mañana al venir a entrenar. La segunda: Seguir mis direcciones sin protestar o te vas y tercero: que deberás parar las peleas aquí en el instituto. Nada de caer en provocaciones, ni andar golpeando a todo el que te provoca.
· -¿Y qué voy a hacer cuando me provoquen para pelear?
· -Es muy simple -dijo Joe- dirás que ¡NO! porque si comienzas peleas aquí en el internado, no te entrenaré más.
· -¿Qué? ¿Por qué? -preguntó Nick-
· -El entrenamiento no es para mostrar tu supremacía y dominio sobre otros, sino para dominarte a ti mismo para que aprendas a controlar tus demonios, dominarlos y no que ellos te dominen a ti ¿Entendido?
· -Está bien-dijo Nick con los dientes apretados-
· Desde ese momento, comenzó su entrenamiento diario en el gimnasio de Joe. Cada día trotaba 15 minutos y luego a golpear la bolsa de arena con técnica. Unos ejercicios con la cuerda y luego al ring a una pelea con sparring, donde Joe le mostraba la forma correcta, es decir, la técnica más efectiva para recibir y golpes y contra atacar.
· Pasado un mes, Nick enfrentó su primer contrincante y comenzó haciéndolo bien con buena técnica hasta que el otro lo golpeó por lo bajo a una señal de Joe sin que Nick se diera cuenta y entonces se encendió su rabia y dio dos saltos y levantó su derecha como un gran mazo y Nick le cayó con toda la fuerza de su cuerpo y luego un gancho de izquierda lo hizo caer.
· -¿Qué crees que hiciste?-preguntó Joe-
· -Lo vencí -dijo Nick con la respiración entrecortada-
· -¿Y crees que fue legal?-preguntó Joe- ¡No puedes dejarte llevar por las provocaciones!-gritó Joe- ¡No puedes responder a cada provocación! En vez de eso, debes aprender a tener auto control y aferrarte a las reglas, porque si te dejas llevar por el demonio de la rabia, te olvidas de las reglas.
· -¿Y qué pasa?-preguntó Nick-
· -Entonces estás frito -dijo Joe - porque las reglas lo son todo. Nos mantienen razonando en la civilización y te harán ganar peleas limpias y sentirás orgullo y no desesperanza que es lo que te ha llenado hasta ahora.
· -Entonces ¿Qué quieres que haga?-preguntó Nick-
· -Mañana y todos los días volverás a pelear, hasta que lo hagas siguiendo las reglas -le dijo Joe-
· -¡Hecho! -dijo Nick dándole la mano-
· Nick regresó al presente donde volvió a ver la puerta del cuarto cerrada, donde estaba Maggie y se paró junto a la ventana y recordó aquél día donde conoció a su amigo Joe. Resulta que las reglas de boxeo que le enseñó Joe, le ayudaron en su vida y no sólo cuando se subía a un ring, sino para todo, ya que le enseñó a mantener la calma. No caer en provocaciones y pelear de acuerdo a las reglas.
· Nick pasó los tres años completos que le restaban para graduarse de la escuela, practicando en el gimnasio, boxeo amateur y organizaban peleas, donde la mayoría de veces ganaba debido a su furia y las reglas que Joe le enseñó, esto hizo de Nick el hombre que llegó a ser fuerte y seguro.
· Después de eso, vino la universidad, donde gracias a Joe y a que practicaba el boxeo ya no perdía su tiempo en cosas inútiles, como los juegos de azar, pues ahora debía estudiar para sus exámenes de las materias, aunque, en la universidad, se dio cuenta de que tenía atractivo con las chicas y trataba de llenar la falta del amor de su madre con chicas dulces dispuestas a darles su amor, por lo que aprendió también a no escatimar en gastos, para complacerlas y esto le hizo ganarse la fama de Don Juan.
· Cuando Nick conoció a Maggie, pensó que no era como ninguna mujer que hubiera conocido antes, pues esta inmediatamente, se ganó su respeto como ingeniero y como profesional, por lo que decidió que no intentaría conquistarla para no perder su respeto, su amistad y su profesionalismo -entonces una sonrisa se curvó en sus labios, pero sí había sentido por momentos, una atracción hacia ella que tenía más que ver con una ternura, una amistad, una sencillez que le recordaban a su madre, por lo que se dedicaba a otras chicas, con las que no arriesgaría su trabajo o amistad. Tal vez por eso, fue que pudo proponerle fácilmente, la idea del matrimonio, pero ahora él se sentía que llevaba una carga muy delicada, que con el más mínimo error se podría quebrar.