CAPITULO 4 La tentación.

2264 Words
Había pasado cerca de una semana desde mi último encuentro con el monstruo. Había intentado evitarle todo lo posible y él no había aparecido por mi habitación furtivamente ninguna noche más. El trabajo en aquella casa era tranquilo y, aunque me costase reconocerlo, reconfortante. Había pasado tanto tiempo huyendo, pasando penurias, hambre y frio, sin embargo, encontrarme en un lugar con agua caliente y una cama seca y blandito, hacia que fuera muy difícil resistirme a querer quedarme allí, pese al monstruo y todo lo demás. Pensaba en April todos los días y debía de obligarme a hacerlo, para no rendirme y buscar una huida de aquel lugar. Pero una parte de mí, un pequeño rincón de mí misma que no quería. Aquel día me lo habían dado libre, algo que según padre nos había dicho era impensable. Tenía prohibida salir de aquella casa, eso era cierto, pero tenía mi horario cómodo, mis comidas regulares y sabrosas y mucho tiempo para descansar. Si tan solo Kilian se olvidara de mi… A lo mejor lo había hecho y se había cansado de jugar al ratón y al gato. Tal vez aquellos encuentros furtivos de las noches pasadas solo habían sido por la novedad. Sin embargo, no quería reconocer que una minúscula pero poderosa parte de mí, en algún lugar de mi misma, no quería que aquello fuera cierto. Temía al monstruo, pero cada vez que me había tocado todo mi cuerpo se había rendido completamente. Algo en su olor y en su roce hacia que mi estomago se deshiciera y mi entrepierna se humedeciera, era una magia poderosa a la que yo no podía resistirme Sacudí la cabeza tratando de quitarme aquello de la cabeza, tenia que concentrarme y no perder de vista mi deber. Que era encontrar a April y juntas huir. Mis pies crujían contras las hojas secas del suelo del jardín, la casa era enorme pero el jardín no se queda atrás. Era básicamente un pequeño bosque en sí mismo. Marian me había dado mi horario de trabajo y me había dicho que podía pasear libremente por los jardines, pero no salir del recinto. Había algunas partes de la casa que solo estaban reservadas para los monstruos. Algunas habitaciones que permanecían cerradas con llave, pero tampoco tenía mucho interés en eso. Mi atención estaba centrada en escapar, asique había decidido recorrer aquel inmenso jardín en busca de una posible salida. La entrada principal estaba fuertemente vigilada por hombres armados. En el lateral derecho de la casa había un par de almacenes y mucho trasiego de gente y coches. Tenían unas cuantas plantaciones de frutas y verduras y siempre había gente moviéndose por allí, asique había decidido que la parte de atrás de la casa seria el mejor sitio para tratar de escapar. Aquella zona era mucho más frondosa y los árboles crecían de forma mas abarrotada y desordenada, sin embargo, aquel lugar era de una belleza exuberante. Había muchas fuertes y zonas separadas que se notaba que eran cuidadas constantemente. Aunque de aspecto algo salvaje, la naturaleza en aquella parte había sido colocada de forma artificial por algún paisajista. El muro, que rodeaba toda la casa, era muy alto en aquella parte trasera. Los árboles que se acercaban más a este, habían sido cortados para evitar así que alguien pudiera escalar el muro subiendo por ellos. Por ahora mi búsqueda había sido infructuosa y comenzaba a desanimarme. Llevaba un par de horas dando vueltas. Cada cierto tiempo me encontraba con algún guardia patrullando asique también debía disimular ante ellos. Finalmente, cansada y abatida, decidí sentarme en un precioso banco de piedra que había en uno de aquellos cuidados espacios de jardín. Había una fuente hermosa frente a mí, con una estatua de mármol en el centro con forma de mujer desnuda, que dejaba caer el agua de un cántaro que llevaba en la mano. Había unas olorosas flores a los lados de color amarillo y violeta. Aquella zona estaba rodeada de árboles frondosos y estaba muy cobijada en la naturaleza. Respiré el húmedo y fresco aire sintiéndome cansada, veía muy difícil poder salir de allí y aunque lo hiciera ¿cómo encontraría a mi hermana? Estaba absorta en mis pensamientos, cuando algo rozo mi cuello y levantó mi cabello con suavidad. Di un respingo en mi asiento y traté de sacudirme pensando que algún bicho o animal había caído sobre mí. Pero una voz ya extrañamente familiar me dejó paralizada. -        Así que aquí es donde te escondes- el monstruo habló con voz suave, mientras avanzaba hacia la fuente ignorándome aparentemente. Arreglé mi pelo con nerviosismo y traté de calmarme, intentando que no notara que mi corazón había pasado a latir mil veces por segundo. Miré su ancha y fuerte espalda mientras se alejaba de mi para acercarse a aquella fuente y rozar con sus dedos el chorro de agua interminable. Pude sentir su olor por encima del propio jardín, como si para mi cerebro fuese lo único importante. Se dio la vuelta para regalarme una sonrisa divertidamente maliciosa. Se sentó en el borde de la fuente y me miró fijamente con esos ojos verdes que parecían tener imanes para mí. -        ¿Buscando una manera de escapar? - lo dijo con diversión, pero no pude evitar encogerme sobre mi misma. ¿Cómo podía saberlo? -        Yo solo…- comencé a decir sin saber muy bien como continuar. -        Tu solo buscabas alguna salida- terminó por mi- tranquila, lo comprendo, yo en tu lugar también lo haría. Echó su flequillo oscuro para atrás, tenía el pelo recogido en una coleta baja, llevaba un jersey gris oscuro de cuello vuelto que se pegaba a su perfecta anatomía y unos vaqueros.   -        No me gusta ser la prisionera de nadie- cogí valor desde algún lugar de mi misma y me sorprendí soltándole aquello. No pude evitar notar la sangre correr rápidamente por mi cuerpo y la adrenalina fluyendo- y menos cuando un monstruo me acecha. Había sido demasiado atrevida, pero aun tenia unas pequeñas marcas en mi cuello de su última visita nocturna, cuando había robado mi sangre como un animal. Sorprendentemente aquello pareció divertirle y soltó una carcajada. -        No victoria, aun no sabes lo que es tener un monstruo acechándote- dijo aquello con una voz baja y seductora, mientras alzaba una de sus cejas y me miraba de arriba abajo. No pude evitar sonrojarme con aquel gesto, notaba como la excitación cosquilleaba en mi entrepierna sin poder evitarlo. Él endureció su gesto como si hubiera sido capaz de ver a través de mí y de la respuesta que mi cuerpo había tenido. Se levantó y dio unos pasos firmes hacia mí. Yo me encogí, no sabía dónde ir o que hacer, simplemente me quede allí sentada mientras aquel imponente ser se acercaba hasta donde yo estaba. Se colocó frente a mí y se agachó hasta que su cara estuvo a mi altura. Con un movimiento rápido, abrió mis piernas y se coloco entre ellas dejando sus manos sobre mis muslos abiertos. Aquel día me había vestido con una falda larga de color n***o y un jersey calentito de color arena. No pude evitar sonrojarme al notarlo tan cerca de mí, y sentir sus manos coger con firmeza mis muslos, tan cerca de mi sexo. -        Vas a tener que controlarte un poco mejor o yo no podre prometerte que no me abalanzare contra ti- su semblante estaba tenso y podía ver como sus ojos me miraban con excitación mientras hablaba en voz baja, aspiró el aroma de mi cuello rozando mi piel con su nariz- yo de ti también intentaría huir porque no creo que puedas escapar de mí. Quise moverme, pero sus brazos sujetaban firmemente mis muslos, su rostro estaba muy cerca del mío y su olor me embriagaba. Me estaba rindiendo ante él otra vez. Su mano derecha ascendió lentamente por la piel de mi muslo haciendo que una corriente eléctrica me recorriera de arriba abajo. Quería pararlo, pero era incapaz, solo sentía su roce ascender hasta llegar a mi entrepierna. Lo miré mientras mi corazón latía a mil por hora, él me devolvió una intensa mirada con aquellos ojos verdes tan profundos, tenía una sonrisa maliciosa en su rostro. Noté como escarbaba en mi ropa interior, acariciando mis labios inferiores a través de la fina tela de mis bragas, haciendo que mi estomago se derritiera. Los acarició de arriba abajo con sus dedos mientras me miraba fijamente hambriento de necesidad, viendo como mi respiración se agitaba. Comencé a mojarme y él lo noto, una sonrisa de satisfacción iluminó su rostro. Quería detenerle, muy en el fondo, pero no podía, otra vez estaba hechizada por su roce. Notaba como mi clítoris se hinchaba y como mis pezones se endurecían casi dolorosamente. Entonces paró y lo miré casi con suplica, descubriéndome a mí misma pidiéndole con los ojos que continuara. Entonces me beso, noté sus labios hinchados devorar los míos con fuerza mientras volvía a meter su mano entre mis faldas, pero esta vez escarbando del todo en mi ropa interior, apartándola ágilmente. La piel de sus dedos busco entre mis pliegues hasta encontrar aquel punto mágico que hizo que arqueara mi espalda hacia atrás, incapaz de contener aquella oleada de placer. Kilian sujetó mi espalda con su otra mano para impedir que me separara de él ante las sacudidas de mi cuerpo que se estaba rindiendo al placer. Siguió besándome mientras jugaba con sus dedos, estaba completamente excitada notaba como la lubricación que salía de mí hacia más fácil el movimiento de su mano en mi entrepierna. Un gemido profundo se escapó de entre mis labios, mientras él comenzaba a mover sus dedos con más fuerza, describiendo círculos alrededor de mi clítoris. Oleadas de places se extendían en mi cuerpo y yo no podía reaccionar de otra forma que no fuera entregándome por completo.  Puse mis manos sobre su pecho notando sus fuertes músculos, él sonrió ante aquello y aumentó su roce. Él tenía el control de mí cuerpo, solo presionando aquel punto, haciendo que solo sintiera placer, un placer que crecía cada vez más y que solo quería que estallara. Yo no podía más, iba a correrme en sus manos. No podía resistirme más, el places se había apoderado de mí y solo podía notas su roce entre mis piernas, su olor, su mano en mi espalda, sus labios contra los míos, mis piernas temblando y entonces grité poseída por un placer absoluto mientras agarraba con fuerza su jersey y arqueaba mi espalda. Entré en trance por un instante embriagada completamente por aquella sensación divina, fue un orgasmo fuerte, intenso, una sensación que hacía tanto tiempo que no experimentaba.   Tardé lo que pareció una eternidad en volver en mí misma, para encontrarme de frente con aquel rostro hecho pecado, que me había hecho sucumbir. Sus labios seductores sonreían triunfales casi con burla, sabiéndose con el control de mi cuerpo. Entonces lamio sus dedos aun mojados con mi sabor. -        Eres una tentación muy difícil de eludir, yo de ti intentaría escapar porque no voy a parar hasta que te rindas completamente a mi- se levantó lentamente, podía ver un prominente bulto en sus pantalones y el deseo arder en sus ojos verdes. Cerré mis piernas rápidamente cuando se separó de mí, ahora sintiendo como la vergüenza se apoderaba completamente de mí. ¿Qué acababa de pasar? ¿Por qué había dejado que me tocara de aquella manera? ¿Cómo era posible que su simple roce hiciera que me entregara tan fácilmente a él? -        no deberías de avergonzarte solo dejarte llevar- en su voz se notaba la necesidad, sabia que estaba haciendo acopio de su autocontrol para no tomarme allí mismo, había peligro en sus ojos. -        Haces que pierda el control de mí misma…- le dije con un hilo de voz, aun con mi respiración agitada mientras apretaba con fuerza mis piernas. -        Tu me lo has pedido, solo he hecho lo que me has permitido- alzó su ceja de nuevo, ¿Cómo podía ser tan irresistible? Quería reprocharle aquello, pero era cierto, le había suplicado con mis ojos que continuara tocándome. Volvió a avanzar hacia mí, no estaba preparada para más sorpresas aquel día, pero él solo cogió mi rostro con su mano y me miro muy fijamente. -        La vida humana es muy corta para sufrir, tu cuerpo esta hecho para el placer y yo podría hacerte sentir tantas cosas que lo que acaba de pasar resultaría ridículo- rozó mis labios con su pulgar y yo volví a notar aquella sensación en mi vientre, como si me licuara. Mi corazón volvió latir rápidamente, mi cerebro me gritaba que me rindiera a él, que dejara que hiciera conmigo todo lo que quisiera. Tragué saliva mientras podía leer en su rostro como luchaba por contenerse. -        Terminaras pidiéndomelo, tarde o temprano. - sonrió con suficiencia y soltando mi rostro se marchó, perdiéndose entre los árboles de aquel jardín, que acababa de ser testigo de mi debilidad. Cuando desapareció, me rendí, tapé mi rostro con mis manos, intentando recuperar el control de mi misma. Aun me temblaban las piernas, me sentía muy avergonzada y a la vez enfadada por no haber podido controlarme. Tal vez debería hacerlo, rendirme a él y que se olvidara de mí… ¿pero que me estaba pasando? Mi cabeza era un caos y no podía confiar en mi cuerpo. Suspiré completamente abatida y decidí ir a mi habitación y ducharme durante un largo rato para intentar borrar todo aquello.  
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD