Marcela. Dio la incompetencia y la odio porque creo en la capacidad, si no persona no es capaz de algo simplemente no realiza algunas taras, como la gente no deportiva, los que no pueden escribir, las mujeres que no desempeñan trabajos de hombres o los hombres que disfrutan de actividades más femeninas como ir al spa. Le vi pasar e ignorar mi llamado por lo que salí de la habitación, me acerqué a la puerta y apresuré mi paso. — Elena — dije. — ELENA. — Jefa, ahora no. — ¿Perdón? —pregunté bastante impresionada. — La única que decide cuando sí y cuando no soy YO — la mujer se volteó. — Marcela... — El vómito interrumpió lo que tenía planeado decir y Ellis le sostuvo. Yo fui a cambiar mis zapatos al piso de arriba, me limpié los pies y me puse unas cómodas sandalias, volví a bajar y fu

