Empecé a dar vueltas y vueltas por la ciudad para encontrar un lugar donde pudiéramos hablar de todo lo que pasaba, más bien de todo lo que me pasaba porque ella estaba tan linda como una princesa malvada de los cuentos infantiles.
—Tengo sed, ¿quieres algo?
—Sí, un sofá para quitarme estas zapatillas que me están matando los pies desde hace rato.
—Para que los usas si no lo sabes hacer, además no estoy hablando de eso, porque no puedes responder lo que te pregunto simplemente.
—Cuando hagas las preguntas correctas, entonces podre darte las respuestas que buscas, mientras tanto déjame fuera de tu ira por favor.
Trate de que me diera la dirección de su casa, hábilmente supo esquivar mi petición, así que termine llevándola a mi departamento que tengo en la ciudad. Durante todo el trayecto solo se encargó de responder lo que le preguntaba monosílabamente, al parecer no estaba muy parlanchina como siempre, acaso será que ha cambiado tanto que ya no queda rastro de lo que un día conocí.
Pude ver su cara de sorpresa al decirle que estaba en mi cueva, mi refugio para cuando llegaba a la ciudad a visitar a mi familia.
—Bienvenida a mi casa, espero te guste. Puedes ponerte cómoda en lo que me cambio.
—Gracias, es muy linda.
— ¿Solo eso?
—Sí, no tengo nada más que decir.
—Viniendo de ti se me hace raro, te pareces a un loro que no te para la boca cuando te tocan, no creo que solo eso es lo único que tengas que decirme.
—Ya vez querido amigo, las personas evolucionan y estas frente a una de ellas.
«Me repatea el hígado el tonito que está usando cuando dice amigo»
«Pensé que era el único que lo había notado, no entiendo porque se la pasa repitiendo esa palabra»
—Lo dudo, si tú lo dices te daremos el beneficio de la duda para que no digas que no tengo fe en las personas.
Pude observar que apretó levente los puños de su mano, y no menciono nada más al respecto. No sé qué estaba esperando cuando le pregunte si tenía algo que decir, es como si algo dentro de mi espera su aprobación sobre la decoración mi departamento; de seguro el alcohol me estaba haciendo daño para pensar de esa forma.
—Ten usa esto, para que te quites esa cosa horrorosa que llevas en los pies. Nunca he entendido como les gusta sufrir con ese tipo de zapatos, nada mejor que algo cómodo para andar por la vida.
—Que considerado —respondió mientras se inclinaba para cambiarse.
Me quite el saco y lo tire en uno de los sillones de la sala, antes de caminar rumbo a la cocina a buscar algo refrescante con sabor amargo. Esperaba que fuera tras de mi para continuar con la plática, me lleve una gran sorpresa cuando me di cuenta que estaba solo en la cocina.
«Valeria 2 - Maximiliano 0»
« ¿Dos? ¿Cómo que dos?»
«Te ignoro toda la noche y ahora»
No esto no era lo que necesitaba, quería de vuelta a esa vieja loca que me lograba desquiciar con sus comentarios tan mordaces, y con la que peleaba por todo al ser tan iguales en todos los sentidos.
Le grite para que me alcanzara, ni eso la inmuto por un segundo, regrese a la sala con dos botellas de cerveza en la mano. Necesitaba darme todo el valor del mundo para enfrentarla sin que se escapara de mi manos; en parte agradecía que estuviéramos en mi casa, de esa forma no la dejaría salir hasta que no aclaráramos todo esta situación. Eso me daba una ventaja considerable sobre ella y la falta de interés a nuestra conversación.
«Valeria 2 - Maximiliano 1»
« ¿Estás seguro? Yo no pienso contarlo hasta no ver lo que sucede»
— ¿No escuchaste que estaba hablándote? Me tienes como loco hablando solo desde la cocina, ¿Qué se supone que haces?
—Lo siento Max, estoy un poco cansada hoy, ¿Qué decías?
— ¿Cansada o solo me estas ignorando? No creo que lo que haces, en ese disque trabajo tuyo sea algo relevante, sigo sin comprender como es que dices que te cansas tanto si no haces nada importante.
— ¿De qué hablas? ¿Cuántas botellas te tomaste? ya te están afectando seriamente, debes de ir a un doctor o dentro de poco serás un alcohólico sin recuperación, que ira directo al anexo.
— ¡Estás loca! A mi nada me afecta, más bien dime ¿qué diablos te paso a ti?
«Espero que sigas diciendo eso, cuando termines de hablar con ella y te destroce por completo»
«Vete a dormir, no molestes que esto será una plática entre adultos »
«Si lo dices por ella, me queda claro que así será. Ahora en lo que a ti concierne lamento decirte que te estas comportando como un troglodita, de esos que no se pueden describir»
— ¿Cómo has estado? ¿Te encuentras bien?
Quisiera gritarle todo lo que me estaba pasando, pero como dice mi conciencia debo de empezar actuar como un hombre maduro y seguro de sí mismo, de lo contrario Valeria no me sacará de mis dudas. Si algo tiene es que se vuelve necia cuando sienten que la están presionando a hablar sobre temas que no quiere tocar, con ella se debe de ir despacio en ciertos temas.
—Bien, ocupado con las empresas. Ya sabes, eso de llevar la carga de la familia sobre los hombros no es nada fácil. ¿Deberías de venir a trabajar conmigo?, esto si es un verdadero trabajo.
—Me imagino, nada que no puedas controlar Max, siempre has logrado todo lo que te propones, no debe de preocuparte eso. Y eso de trabajar contigo… paso, amo mi vida tal y como esta, no me gustaría que tu vida se venga abajo solo por mi hermosa presencia.
— ¿Eso piensas Valeria? Será que algún día te dejes ayudar y dejes de actuar como la mártir de todo, ya estás muy vieja para que sigas en ese papel que ya no te queda. Cuando te des cuenta que aceptar la ayuda de los demás no es malo, podrás salir del hueco en el que estas metida.
—Por supuesto, las empresas han crecido significativamente en tus manos, y todos los problemas que se te han presentado los resolviste de la mejor manera; sigues siendo sorprendente amigo. Gracias por tus comentarios, me alegra saber que sigues pensando eso de mí de esa forma, pero la vida a veces no gira en torno a ti y las personas tenemos que ganarnos el pan con lo que caiga, de todas maneras gracias por tus observaciones, créeme que las tendré en cuenta.
¡Esperen!, casi escupo la cerveza al escuchar sus palabras. Ella, la gran Valeria Díaz ha dicho de nuevo que soy su amigo, y que he resuelto todos los problemas que se me han presentado. Vaya pedazo de inútil que me volví, como fui a olvidarme de esta mujer y sus capacidades para investigar a los demás sin que se den cuenta.
Nunca paso por mi mente que a pesar de las distancias ella siguiera al pendiente de lo que pasaba en mi vida, eso cambia el panorama de las cosas. Eso quiere decir que entonces conocía el hecho de que estuviéramos aquí en este instante, y he estado perdiendo mi tiempo en darle vuelta al asunto.
—Quieres otra cerveza, porque yo sí.
—Te agradecería que me regalaras un poco de agua, por favor.
— ¿Agua? ¿Segura?
—Si Max, agua. Es todo lo que necesito por el momento.
—Ok, ahora te la traigo. Solo no te vayas a oxidar con ella, porque no respondo lo que te pueda pasar, mi seguro no cubre ese tipo de enfermedades tan raras en los seres humanos.
Un segundo más con ella en esa sala y no sé qué hubiera hecho, hice un plan para enfrentarla, sin embargo, nada estaba saliendo a como lo había pensado. Quería darme de topes contra la pared, una vez más mi conciencia la conocía mejor que yo, no tenía nada más con que enfrentarla.
Valeria no actuaba a como todas las personas esperaban siempre, ella rompía todos los putos esquemas establecidos, eso me estaba provocando un colapso. Nada de lo que le estoy diciendo la afecta en lo absoluto, se ha encargado de hacerme ver como un patán.
«Eso es porque la chichis plástica de Roxana es común y corriente querido Max, ya estás perdiendo los niveles»
«No voy a responder a tus provocaciones»
«No importa, sigo siendo Team Valeria hasta que muera»
«Te recuerdo que somos uno mismo»
Cuando regrese la vi mirando su celular sonriendo, algo que no fue de mi agrado. En todo este tiempo se ha mostrado un poco parca ante mi presencia, debo investigar quién es la persona con la que se está mensajeando a estas horas.
—Ya dile que estas durmiendo, para que deje de molestarte.
— ¿Disculpa?
—La persona que te está escribiendo, me imagino que algún galán porque no paras de reírte como loca.
—Nada que ver, solo es Deysi que me esta repor…
No la deje que terminara de contarme lo que estaba pasando, mi afilada lengua fue más rápida que ella en está ocasión.
—Como sea, no me importa, allá tú y tus cosas. Luego no vengas llorando como siempre, porque te engañaron de nuevo y todas esas cosas absurdas que pasan en tu vida.
La vi llevar su mano a su derecha para masajear su nariz, si mal no recuerdo esa es señal de que está empezando a enojarse. Al menos voy por buen camino, así estaremos los dos en la misma situación.
«Te recomiendo que no la provoques, no la conoces»
—Tienes razón Maximiliano, esos son solo problemas míos en donde no debo de involucrar a nadie más. Gracias por el recordatorio, lo tendré siempre presente, aunque nunca lo he olvidado desde la prepa; esas fueron las palabras que me pediste que me grabara de memoria, y no solo eso, puedo decirte que me las tatué con mucho gusto.
La cague, la cague, la cague. Esta chica se está llevando la peor parte de mí y no entiendo porque lo estoy haciendo, será mejor que me controle un poco o voy amanecer en el hospital una vez que se enoje conmigo.
—Lo siento Vale, yo…
—Olvídalo, no pasa nada. Mejor dime que te trae por la ciudad a estas horas, ¿necesitas que te ayude en algo o quieres que haga algo por ti sin que nadie se dé cuenta?
¡Ouch! Que feo se siente que no te dejen terminar de hablar, ahora me la había regresado, no me gustó para nada. Mi Vale se estaba mostrando indiferente conmigo, como si de un extraño se tratará.
«Ni cuando Roxana amenazaba con marcharse de la casa, me sentía de esa manera»
«No compares, sin personas muy diferentes. Además desde que llegaste solo le has dicho cosas feas»