- Es que tiene la cara como angulosa, con unos rasgos parecidos a los de Ryan Gosling – escribo en mi ordenador lo más rápido que puedo, ajustando mis gafas para que no se resbalen por mi nariz por décimo quinta vez – Bueno, y si vieses sus manos… Son tan grandes y bonitas. - No lo dudo – en realidad sí, porque no me estoy enterando de lo que mi amiga me está contando y he podido decirla esto a cualquier gilipollez. - Hace un tiempo leí en Internet que hay una relación entre el tamaño de las manos y de la polla, como sea así me muero porque son el triple que las mías. - No lo dudo – digo lo mismo, aunque mi cerebro ha captado una palabra importante a la que hay que poner atención y saber el contexto en el que se encuentra – Espera, ¿qué dices de su polla? - ¿Me estabas escuchando? - ¡

