- No tengo nada claro que le hayas dejado quedarse solo en tu casa, Sergio – le comento mientras avanzamos por el pasillo de nuestro lugar de trabajo – Te puede romper mil cosas en menos de 5 minutos. Yo le dejé entrar un día en mi cuarto y mis cascos acabaron saliendo por la ventana. - No exageres, es un chico muy maduro para su edad, sabe comportarse. No voy a mentir, me he preocupado durante toda la noche de lo que ha podido hacer Iván en la casa de Sergio. Conozco a mi hermano, sé que puede ser un incordio cuando se lo propone, pero parece que Sergio está más que encantado con su presencia. - ¿Estamos hablando de la misma persona? - Sí – ríe – Pero yo le entiendo, siempre nos comportamos mejor con alguien desconocido que nos cae bien que con alguien de nuestra familia. - Ah enton

