Aliado.
- ¿No, eres un contestar? -pregunté seria.
- ¿Yo, contestar qué? -hablo preguntando.
-Leo, ¿sabías que solo los idiotas contestan con otra pregunta?
-Ally, ¿sabías que solo las niñas arrogantes, son niñas? -preguntó serio y sin pensar.
- ¿Qué ha dicho? -susurré con tristeza -. ¡Tiene dicho que soy adoptada! -escribe-. ¿Lo sabías y no me lo dijiste? ¡¿Por qué?! ¡¿Por qué?! -escribe ya con lágrimas en los ojos.
- ¡No Ally, no! ¡No, por favor, no! Lo dije sin pensar, lo dije en broma. No, no fue mi intención decir tal cosa, solo fue un error -hablo preocupado.
- ¿Un error ?, ¿Acaso crees que un tema así es un error? No, estas equivocado. La adopción es un tema delicado, no cualquier cosa ¿lo entiendes? -pregunte seria.
-Sí, lo sé, lo entiendo, solo salí de mi boca, lo dije sin pensar. Tú sabes que nunca dirías algo así de broma, o solo para molestar, puedes que sea egocéntrico a veces, que crea la última Coca-Cola del desierto, que sea un gran idiota, pero nunca, me escuchas, nunca jugaría con eso - hablo arrepentido
-Sí, sé, tal vez, exagere un poco. Lo siento, es que, no sé qué me paso, con lo que me pidió mamá y la vez que vino su amiga, la señora Ana, no, se ... -dije cabizbaja.
-Esta bien y ¿qué te pidió mamá?
-Eh ... me pidió que la señora Ana me quisiera conocer mejor, tuve el problema de mis disgustos, la relación que llevo contigo y con mis amigos, lo que me gusta y esas cosas -dije sin importancia.
-Ah ...
¿De verdad no te importa? -hablo mi subconsciente alzando su delgada ceja.
No, no me importa y por favor no hables ahora, no quiero escucharte -le dije a ella o era a mi.
-Oh vamos, te importa lo sé, y descuida que ya no me escuches, por ahora –hablo.
-Hey llamando al planeta Allison ... -hablo sacándome de mi pequeño trance.
-Eh, si ¿decías? -pregunté confundida.
- ¿En qué piensas? -me pregunto curioso.
-En nada, nada importante -dije sonriendo-. ¿A qué hora llega la pizza?
-En, no sé unos 3 minutos -dijo y el timbre sonó-. Oh si no, ahora, voy a abrir -dijo y se abrió a la entrada.
- ¡La pizza llego! -dije feliz-. "La pizza de Don Cangrejo es la mejor, para ti, para mí, pizza de turuto, pizza de turuto, pizza, pizza.
- ¿Qué cantas loca? -preguntó entrando a la sala de estar.
-La canción de Bob Esponja pantaloncillos cuadrados, "La pizza de Don Cangrejo es la mejor, para ti, para mí, la pizza de Don Cangrejo es la mejor, para ti, para mi-iiiiii ..." última parte más grave.
-Vaya, directo al estrellato -hablo con burla-. Ven vamos a la cocina.
- ¿Limonada o refresco? -pregunte abriendo la nevera.
-Limonada, por favor.
-Dos limonadas -hable sirviendo en unos vasos-. Y cuenta ¿a dónde fuiste a caminar?
-Solo por ahí, sin rumbo alguno.
-Nana me dijo que había venido una rubia a visitarte -solté sin más.
-Sí así es, solo vino a saludar y se fue. Pero no era cualquier rubia -hablo sonriendo.
-No era ninguna rubia, entonces ¿quién era? -pregunte sin expresión alguna.
-Era...
- ¡Leo, Allison! ¿Dónde están? -preguntó mamá.
-En la cocina -hablo.
-Hola, hijos -sonrió-. Ally, nena ¿por qué esa carita?
-No, nada mamá, solo tonterías ya sabes, nada importante –sonreí.
-Hola chicos -saludo papá-. ¿Ya cenaron?
-Sí, pedimos una pizza -hablo Leo.
- ¿Dónde está nana? -preguntó mamá confundida.
-Ella salió, su hija mayor se puso mal y fue a visitarla. Dijo que vendría de este lunes al lunes próximo -dije confundida-. Bueno, pero dio el número de su hija y dijo que la llamen por cualquier cosa.
-Oh, gracias nena -dijo papá-. Bueno descansen chicos.
-Hasta mañana papá -dije-. Bueno igual me voy, adiós.
-Ally, ¿vendrás un desayuno? -preguntaron al otro lado de la puerta.
-Mamá ... si ya voy -dije adormilada.
-Esta bien, te veo en la cocina -dijo esa voz y se alejó.
¡Dios! ¿Quién llama temprano para desayunar? -me dijo.
- ¿Cómo temprano Allison? Son las 13:00 pm -dijo esa pequeña voz.
¿En serio no te callas? -pregunté.
- ¡Cómo lo hago si estoy en tu mente! deja de decir estupideces y levante ese pequeño trasero y baja a desayunar -dijo seria esa voz.
¡Si señora! -le dije.
-Hasta mis pensamientos son irritables -me dije en un susurro.
- ¿Con quién hablas? -preguntó él confundido.
-Con nadie solo pensaba.
-Bueno piensas con la boca abierta -dijo burlón.
-Como mar -dije fría-. ¿Mis papás?
-Salieron, fueron a ver a nana ya su hija.
-Oh, esta bien -dije y fue a la cocina.
ding-dong ... se escuchó en toda la casa.
- ¿Quién será? -preguntó el confundido.
-Nariz. Yo voy a ver -dije y salí de la cocina -. Buenas tardes -dije abriendo la puerta-. Señora Ana, que gusto volver a verla -sonreí.
-Hola Ally, lo mismo digo -dijo y sonrió con cariño.
-Pase, pase por favor.
-Gracias nena.
-Mi mamá no se encuentra en casa, pero si gusta esperarla -dije.
-Oh no, nena. Vine a verte a ti.
- ¿A mí? -pregunte extrañada.
- ¿Quién es enana? -preguntó mi hermano saliendo de la cocina
-Hola Leo -saludo la amiga de mamá.
-Hola señora -hablo mi hermano-. ¿Qué le trae por aquí?
-Nada, bueno si algo. Vine a ver a tu hermana, Ally -dijo y sonrió.
- ¿Leo estas en casa? -preguntó una rubia entrando por la puerta-. ¡Oh Ally! Que gusto volver a verte -sonrió la chica.
Ella ...
- ¿Interrumpo algo? –Pregunto inocente.
-No –dijo mi hermano al unísono con la señora Ana.
-Sí –hable seria-. No, perdón -dije después fingiendo una sonrisa-. ¿Cuándo llegaste?
-Ayer, vine a ver a tu hermano y yo llevé a casa -dijo sonriendo.
- ¡Ah! -dije-. Pero Dios que grosera soja. Señora Ana le presentó a Elizabeth, Elizabeth la señora Ana una amiga de mamá.
-Un gusto -dijo la rubia y la señora al unísono.
-Leo, ¿Por qué no te llevas a tu amiga a la cocina? Tengo que hablar con la señora Clara –hable serio, más de lo que quería sonar.
-Eh, sí claro, ¿Elizabeth ya almorzaste? -pregunté a la chica sonriendo-. Ven, vamos a la cocina -tomo de la mano a la rubia y se fue con ella a la cocina.
-¿León? -llamo-. ¿No crees qué la amiga de tu mamá, se parece bastante a tu hermana? -preguntó.
-Sí algo. Ally lo noto la primera vez que la vio y se puso histérica, no sé -dijo y le restó importancia-. ¿A qué se debe tu visita?
-Ah, solo venía a saludar y ver a la pequeña Ally, por lo visto llega en mal momento, ya que no le agrado mi visita -dijo la rubia y sonrió.
La señora se había marchado y en su lugar yo como toda una metiche oía desde afuera de la cocina.
-No creo que haya sido eso. Lo que sí, le sorprendió tu visita, nunca se imaginó que volvieras.
-Claro, ¿sabes? Me tengo que ir, no veo después. Adiós.
-Leo tengo que hablar ... -dije entrando y pare de golpe ella estaba cerca de él-. Lo siento, yo yo ...
-No, Eli ya se va, ¿no es así?
-Sí, claro, ya me iba. Hasta luego abejita ...
-Allison, soy Allison –dije seria.
-Claro, Allison -dijo por último la rubia y salió.
- ¿Y la señora Ana? –Pregunto.
- ¿Por qué no me dijiste? -pregunte.
-Que -susurro confundido.
- ¿Por qué no me dijiste que ella volvió ?, habla ¿por qué? –Pregunte triste, fría.
-No, no pensé que te ibas a enfadar, sólo era Elizabeth -dijo sin importancia.
- ¡¿Por qué no me iba a enfadar ?! ¡Estabas seguro de eso! ¿Cómo no me iba a enfadar? Como no hacerlo con la chica que intentó irse de aquí, que te dejó por una carta, se fue cinco años, y todos estos años, yo quise como ella lo hizo, yo te di consuelo cuando ella había ido, cuando no le importo el amor que tenías por ella ... -dije alzando la voz-. ¿Por qué estaban enfadada? -pregunte mientras lágrima grabarían mis mejillas.
Tenía razón, yo tenía razón. Fui quien cuido de él, lo consolé, lo ayude a superar la partida de la rubia. Hice una promesa esa noche cuando ella se había ido ... '' Leo, te prometo que nunca, nunca te dejaré solo como lo ha hecho Eli. Yo cuidare de ti hoy, mañana y siempre, te ayudaré a superar su partida y lo haremos juntos. Te quiero ... '' Y la cumplí, cumplí mi promesa, tal vez ahí y el pasar de los años comencé a enamorarme. Me enamore, me enamore de él.