Pasaron las navidades y algunos meses más, el máster avanzaba y los chicos se veían cada día más cerca de ser arquitectos. Sabrina seguía trabajando en el bar, la tarde de un viernes, había quedado con Carlos, Carly y Daniel, vendrían los tres sobre las ocho y veinte, la hora que Daniel podía llegar después de salir del trabajo. Se sentaron en una mesa dos parejas, Sabrina fue a atenderlos, cuando los vio de frente, se le levantaron las cejas y abrieron los ojos de la sorpresa, era su prima Vero, acompañada por dos chicos y otra chica. —Hola primita.— La saludó Vero, con claros síntomas de ir borracha o drogada, o puede que las dos cosas a la vez. —¿Qué queréis tomar?— Dijo con paciencia Sabrina, mirando la libretita donde apuntaba las comandas. —¿Whisky?— Propuso la otra chica, con la

