Pervertido

1032 Words
Cuando llegaron Carly y Daniel al bar, ya estaban sentados en una mesa tomando cerveza Sabrina y Carlos, se sentaron con ellos, Sabrina se levantó para traerles dos cervezas a sus amigos. Brindaron y bebieron. —¿Cómo te ha ido el día?— Le preguntaba Carlos a Daniel. —Ya ves, metiéndole mano a los coches todo el día, un vicio chaval.— Los demás reían.— Ahora en serio, como me está costando volver a trabajar, después de los días tan buenos en Menorca. —Es normal, tendrás que volver a cogerle el ritmo.— Lo animaba Carly. Por un momento nadie dijo nada. Carlos los miró a los tres. —Esta mañana me he despertado, no tenía ganas de hacer nada y me he quedado estirado en la cama pensando.— Decía Carlos mientras los otros escuchaban. —Que suerte poder hacer eso.— Intervenía Daniel. —El caso, es que me ha venido a la cabeza lo que pasó en Menorca.— Seguía diciendo Carlos. —¿Qué pasó en Menorca?— Preguntaba Carly interesada. —Me refiero a ese día, el que nos metimos en la piscina los cuatro muy borrachos. —¡Uy! Me parece que lo hicimos más de una vez.— Decía Sabrina intentando despistar. —Ya sé el día que quiere decir Carlos, aquel que estuvimos los cuatro muy juntos.— Confirmaba Daniel. —Sí, ese, ese día.— Comentaba Carlos señalando a Daniel. —¿Qué pasa con ese día?— Preguntaba Carly. —Bueno, en realidad no fue el día, fue por la madrugada y estábamos fatal, acordaros, nos lo habíamos bebido todo.— Les hacía memoria Sabrina. —Ya, pero creo que pasó algo raro…— Insistía Carlos. —¡Buf! Yo creo que besé a Sabrina, es de lo poco que me acuerdo.— Intervenía Carly haciendo como si no se acordara de nada. —Y a mí también me besaste.— Le decía Carlos. —¿A sí? No me acuerdo.— Seguía haciéndose la despistada Carly. —Yo no me acuerdo de nada, bueno sí, de que me lo pasé muy bien.— Decía Daniel. —¿No te acuerdas de que te besó Sabrina?— Le preguntaba Carlos a Daniel. —Ahora mismo no.— Contestó Daniel, sin tener muy claro, si Carlos se refería al día de la piscina, o cuando él la besó la vez anterior cuando lo dejó Carly. —Me estás mareando cariño ¿A dónde quieres llegar exactamente?— Le presionó Sabrina. —Pues no lo sé, por eso os lo he dicho, por si alguno se acordaba bien de lo que pasó. —Conmigo no cuentes, estaba muy borracha.— Contestó Carly. —Pues yo opino como Carly, no me acuerdo, bebimos mucho.— Le daba la razón a su novia Daniel. Carlos miró a Sabrina, como última esperanza de que alguien le aclarara algo. Ella giraba la cabeza de lado a lado, dando a entender que nada de nada. —¿Me acompañas al baño Sabrina?— Salió la voz de Carly. —Claro. Las dos chicas se fueron, Carlos miró a Daniel. —¿De verdad no te acuerdas de nada?— Le volvió a preguntar. —A ver Carlos ¿Qué te pasa? ¿Qué es lo que estás pensando?— Le preguntaba Daniel. —Daniel, yo… yo juraría que se equivocaron. —¿Qué se equivocaron de qué? —De polla Daniel, de polla coño. —Anda ya.— Levantaba la mano Daniel en señal de que Carlos exageraba. —No me digas que tú no tuviste una sensación rara.— Insistía Carlos. —Al día siguiente por un momento, pero hay que analizar la situación, si casi no nos aguantábamos de pie, como para mantener el ritmo haciendo una… Mira, yo lo que creo que es que al ir tan borrachas, hicieron lo que pudieron y les salió como les salió.— Le dijo Daniel totalmente seguro. Carly y Sabrina en el baño hablaban. —¿Tú crees que se acordaran?— Preguntaba Carly. —Que va, si el mismo tiene dudas ¿No lo has visto? —Es que está insistiendo mucho. —Tú tranquila, vamos con ellos, a ver si ya se le ha pasado. Terminaba la conversación Sabrina caminando para salir del baño. —Pues yo tengo mis dudas.— Seguía diciéndole Carlos a Daniel. Cuando llegaron las chicas los dos se callaron. —¿Qué estabais hablando? Que os habéis callado cuando hemos llegado.— Preguntaba Carly. —Nada, nada, tonterías.— Respondía disimulando Daniel. —Pues yo no me puedo aguantar.— Empezó diciendo Carlos decidido.— Os lo tengo que preguntar chicas ¿Estáis seguras de que aquella noche agarrasteis la polla que teníais que agarrar?— Preguntó bajando la voz. —¿Qué dices Carlos?— Le recriminaba Sabrina con cara de asco, levantando la voz. —Tu novio es un guarro nena.— Levantaba también la voz Carly. Medio bar se giraba al oír el tono alto de las chicas, ellas se levantaban de la mesa haciéndose las indignadas. Ellos miraban a la gente poniéndose colorados, como si los demás supieran de qué estaban hablando. —La que has liado chaval.— Le acusaba Daniel. —Vamos a cenar, que todavía llegaremos tarde.— AvCarlyba Sabrina antes de pagar las cervezas, por ser empleada, aunque en aquel momento no lo era, el jefe le hacía un precio especial. Caminaban por la calle, agarradas por la cintura las dos parejas. —Desde luego Carlos, te has lucido chaval ¿Mira que pensar eso?— Le acusaba Sabrina. —Eres un pervertido Carlos ¿Eso es por qué te hubiera gustado? ¿Por eso lo piensas?— Le daba más caña Carly. —No, no, lo siento, no quería que lo vierais de esa manera, solo era una duda que tenía.— Se intentaba defender Carlos preocupado. —Pues hijo, te has pasado, mira que dudar de quién te ha hecho… Que mal tío, que mal.— Sentenciaba Sabrina. Carly y Sabrina se miraron, los chicos estaban callados, no se atrevían a decir nada, ellas se aguantaban la risa.
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