Caminando en Silencio

1359 Words
Al medio día, cuando acabaron las clases, todavía estaban sentados en el aula, Carlos hacía días que se sentaba al lado de Sabrina. —Si te has cambiado de sitio y todo.— Se cachondeaba Carly de Carlos. —Tuve que hacerlo, Sabrina estaba muy mal, no sabía que te pasaba y se preocupaba mucho, suerte que me tenía a mí para consolarla. —¡Oye chaval! Que tú a mí no me has consolado de nada.— Se hacía la enfadada Sabrina. Carly reía. —Es broma, es broma, que carácter por Dios, va, os invito, vamos a tomar algo.— Les propuso Carlos. —Gracias, pero tenemos que irnos, Carly tiene muchas cosas que hacer todavía.— Se excusaba Sabrina. —Carly, no te voy a pedir que folles conmigo por invitarte a una cerveza.— Le decía de cachondeo Carlos a Carly. Sabrina lo miraba con mala leche. —Tiene razón Sabrina, cálmate un poco, vamos a tomarnos algo antes de irnos, va porfa.— Le pedía Carly a su amiga. —Vale, pero nos vamos pronto, tenemos que hablar de algunas cosas.— Respondió Sabrina. Carly se abrazó a su amiga dándole las gracias por aceptar, cuando se separó, Carlos se acercaba a Sabrina con los brazos abiertos, para abrazarla, Sabrina le miró a los ojos con mala hostia, Carlos bajó los brazos de golpe. —Vale, vale, entendido. Caminaban en dirección a la cafetería, ni rastro en toda la mañana, ni en clase, ni en ningún sitio del grupo de Santiago. —No sé porque tenemos que tomarnos algo.— Se quejaba Sabrina a Carly, sin que se enterara Carlos. —Sabrina por favor ¿No te has dado cuenta que este chico está loco por ti? Seguro que sí, ya me explicarás que te pasa con él. —No me pasa nada.— Carly le miró la cara con una mueca. —Bueno, algo pasa, pero no sé…— Carly seguía mirándola, esta vez pestañeando con cierta velocidad. —Para ya anda, vamos a tomarnos esa cerveza coño.— Se quejaba Sabrina. Carly se reía agarrándose al brazo de Sabrina. Los tres chicos se sentaron en la cafetería, Carlos muy amablemente había ido a buscar tres cervezas. Brindaron los tres antes del primer trago. —Me alegro de cómo ha ido todo, esta mañana estaba preocupado, tenía ganas de veros para contaros como estaban las cosas, cuando os he visto he salido corriendo para avisaros. —Gracias Carlos, así me he podido preparar.— Le agradecía Carly. —Que pedazos de cabrones.— Apuntaba Sabrina. —Bueno, lo importante es que Carly ya está aquí, y está bien, asunto arreglado, me alegro por ti Carly.— Le decía Carlos. —Todavía no lo tiene todo arreglado. Dijo Sabrina mirando a Carly, se refería al asunto de Daniel, Carly se entristeció. —¿Se puede saber qué pasa?— Preguntaba prudente Carlos. —No sé si a ti te interesa mucho.— Le contestaba Sabrina. —Creo que se merece saberlo, nos ha ayudado Sabrina, no seas tan dura con él mujer. —Está bien, lo siento Carlos, sé que estoy un poco borde contigo, supongo que son los nervios de hoy, es verdad Carly, Carlos me ha ayudado mucho estos días. —Solo te he escuchado y te he acompañado, para que no te sintieras sola. —Que encanto de niño.— Opinaba Carly. —Es que Carly tiene que hacer las paces con su ex novio, por eso no ha acabado todavía.— Le decía a Carlos Sabrina. Carly se entristeció, Sabrina le agarró una mano rápidamente. —Saldrá bien, ya lo verás.— Intentaba animarla Sabrina. —Carly, con los cojones, bueno, ovarios, que has demostrado tener esta mañana, no tendrás ningún problema.— La animaba Carlos. —No será tan fácil, con ese imbécil me he podido soltar porque me importa una mierda, pero con Daniel, a Daniel le quiero con locura, sé que la he cagado, y mucho. Ahora me he dado cuenta de lo que tenía, ahora mismo le quiero más que nunca. La pena es que me parece que es demasiado tarde, no va a querer saber nada de mí, y lo peor es que me lo merezco, por eso tengo tanto miedo de verme con él. —Tienes que hacerlo Carly, tienes que dar la cara, si él no quiere saber nada de ti, intenta quedar como amigos, si puede ser, si no puede ser, al menos habrás dado la cara.— Intentaba convencerla Sabrina. —En eso tiene razón Sabrina, si no das la cara, vivirás siempre con esa duda, sé fuerte Carly, todos cometemos errores, todos… —¡Joder Carlos! Hablas como mi padre. —Es que es muy clásico este chico.— Se cachondeaba Sabrina. Los tres rieron, se acabaron las cervezas, Carly se despidió de Carlos con un abrazo, Sabrina mirándole a los ojos y un triste ‘Nos vemos’. Caminaban las dos amigas en busca de la parada del autobús. —‘Nos vemos’ En serio Sabrina, ni un par de besos en la cara, nada. —Ya te he dicho que no quiero nada con él, no quiero que se haga ilusiones, ya está.— Se excusaba Sabrina. —Sabrina, mírame.— La paraba Carly en medio de la acera. – Se nota de lejos, pero de muy lejos, que estás enamorada de Carlos ¡No me jodas Sabrina! ¿Qué coño te pasa? Sabrina pensaba antes de contestar, apretó los labios y le contestó. —Que no quiero que me pase igual que a ti, Carlos es como Santiago, son ricos, tienen lo que quieren, nosotras somos diferentes, que pinto yo en la vida de alguien como Carlos, nada. —Escúchame tú— Señalaba Carly con el dedo índice el pecho de Sabrina.— Sabes perfectamente, igual que yo.— Se señalaba con el mismo dedo a ella misma.— Que Carlos no es como Santiago.— Le enseñaba el dedo, moviéndolo de un lado al otro negando. —¿Quieres parar de mover ese dedo tieso coño? Me estás poniendo nerviosa. —¿Dedo tieso? Una polla tiesa es lo que te hace falta a ti, la de Carlos para ser exactos. —¡Carly joder!— Grito en medio de la calle Sabrina —Carlos no tiene nada que ver con Santiago, es mil veces más educado, comprensivo, amable y cariñoso que ese gnomo mental. Sabrina no pudo contestarle, se quedó pensativa mirando a su amiga. Cuando reaccionó, rodeó con su brazo el de Carly. —No lo tengo claro Carly, venga, vámonos a tu casa, tu madre nos ha preparado la comida, tenemos que preparar tú encuentro con Daniel. Siguieron caminando en silencio. Por la tarde, Sabrina acompañó a Carly, hasta dejarla muy cerca de donde estaba el taller que trabajaba Daniel. Después caminó un rato para llegar al Bar Mariah, sabía que allí estaría su padre. Lo vio sentado en la barra, tomándose una cerveza y hablando con Mariah. —Mira quien entra por la puerta.— Avisó Mariah a Victor. —Hola ¿Cómo estáis?— Saludo Sabrina. —Bien, aquí charlando un rato.— Contestó su padre. —Y tú ¿Cómo estás?— Le preguntaba Mariah. —Supongo que mi padre te ha puesto al día, ya ves, intentando que Carly vuelva a la vida normal…—Miró su reloj— …queda poco para que se vea con Daniel. —A ver si así se alegra un poco ese chico, cuando viene al bar hace una carita el pobre.— Comentaba Mariah. —Ya veremos, ya veremos, no lo veo nada claro.— Decía preocupada Sabrina. —Cambiando de tema, hace días que no te dedicas mucho al proyecto.— Avisaba Victor a su hija. —Sí, sí, ya lo sé, es que esto de Carly, buf, me ha desestabilizado bastante mi vida. Estaba pensando en ir a casa, ducharme y dedicarme un rato a él. —Me parece muy bien, me quedaré un rato más con Mariah, así podrás hacerlo tranquilamente, llevaré algo para cenar de aquí ¿Te parece bien?
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD