Victor llamó a la puerta de su amiga, cuando le abrió, se abrazaron, ella sabía que lo estaba pasando muy mal, intentaba ayudarlo, pero tampoco sabía muy bien cómo hacerlo. Victor se pasaba el día en su casa, con la esperanza de que Sabrina regresara, cuando se cansaba, cuando se daba cuenta que era una tontería estar allí solo, que Sabrina podría llamarlo en cualquier momento, que no hacía falta esperarla en el mismo sitio donde fue la última vez que la vio, cuando se daba cuenta de eso, entonces la iba a visitar. Ella lo abrazaba, le escuchaba las últimas novedades, si había alguna, lo consolaba cuando lloraba y le demostraba que lo quería, que no estaba solo. Ese día, al entrar se abrazaron, pero Victor la besó con pasión, le metió mano por todas partes, por las tetas, por debajo de la

