De la casa del arquitecto se fue directamente a la de su amiga, cuando ella lo vio entrar, supo al instante que algo fuerte tenía que haber pasado. Preparó un par de whiskys con hielo y se sentaron en el sofá. Victor le explicó todo lo vivido, ella bebía pensando. —¿Y no hubiera sido buena idea quedarte a esperar a Sabrina? —No lo creo, si la veo antes de que entraran en la casa, no sé qué argumentos podía darle para que confiara en mí. Si la veo dentro, había mucha tensión, se podrían haber dicho cosas que a ella le habrían hecho daño, y eso no quiero que pase. La amiga movía la cabeza, pensando que seguramente tenía razón. —Cariño, voy a mi casa, me ducho, meto en una bolsa ropa para cambiarme y vuelvo para quedarme aquí varios días.— Le decía Victor. —Vale, ya sabes que me gusta es

