Sabrina paró de caminar, sujetó del brazo a Carly y le miró a la cara.
—Carly, tranquila, es un trabajo en grupo, no tenemos más remedio que aguantarlas… y te diré más, vamos a tener que cooperar unos con los otros, así que vete convenciendo y relajando ¿De acuerdo?— Carly, con cara de asco movía la cabeza confirmando.
Caminaron otro tramo, Carly volvió a hablarle al oído a Sabrina.
—Te las imaginas follando, o que les estén comiendo el coño, con esa manita para arriba “Ay, ay, o sea, ¿Qué me estás haciendo?”— Ponía una voz fina y tonta Carly.
—Carly por favor.— Le llamaba la atención Sabrina, a la vez que se partían de risa las dos.
Se sentaron los ocho, alrededor de una mesa en la cafetería de la universidad. Llegó la camarera con una libretita para apuntar.
—¿Qué queréis tomar chicos?
—Un té verde.— Respondió rápidamente Mercedes.
—Sí, yo también.— La secundó Celes.
—Yo, a estas horas, una birra.— Pidió uno de los chicos.
—Yo también.— Respondieron los otros tres casi al unísono.
—Para mí también birra.— Pidió segura Sabrina.
—Y para mí.— Confirmó Carly.
—Así, dos tés verdes y seis cervezas, marchando.— Confirmaba la camarera.
Los cuatro chicos miraron a Carly y Sabrina, les gustó que ellas también pidieran cerveza. Sabrina sonreía, sabía que habían atraído la atención de los chicos. La camarera volvió con una bandeja y las consumiciones.
—Bueno, tendríamos que ponernos de acuerdo en varias cosas, o sea, en los días que nos vamos a reunir y las horas. Yo propongo que sean los lunes, miércoles y viernes de cinco a ocho de la tarde.— Habló Mercedes.
—A mí me da igual.— Apuntaba uno de los chicos.
—A mí no me va bien, trabajo los viernes a partir de las cinco de la tarde.— Les informaba Sabrina.
—¡Oh! Eso podría ser un pro…— Empezaba a decir Mercedes.
—Podríamos quedar los lunes, miércoles y jueves, para mí estaría mejor.— Opinaba otro de los chicos.
—Sí, buena idea, así casi empalmaríamos con alguna fiesta universitaria.— Apoyaba otro chico.
Los demás, menos Mercedes y Celes, confirmaban con la cabeza que así estaba bien. Mercedes miró a Celes, buscando su opinión.
—O sea, creo que así está bien, los viernes salimos de fin de semana con los papis, en verano a la casita de la playa y en invierno a esquiar.— Decía tímidamente Celes, sabiendo que a Mercedes no le iba a gustar su respuesta.
Los demás intentaban disimular la risa, viendo que Celes no sabía dónde meterse.
—De acuerdo, nos reuniremos los lunes, miércoles y jueves, de cinco a ocho de la tarde.— Sentenció Mercedes, no demasiado convencida.
Se quedaron todos en silencio, algunos aprovechaban para beber de la cerveza.
—¿Qué más?— Preguntó Sabrina.
—¿Qué más qué?— Dijo Mercedes, un poco molesta.
—Pues eso ¿Qué más decidimos? Tendremos que decidir algunas cosas más ¿O no?— Seguía Sabrina.
—No sé, yo había pensado decidir cuándo nos reuniéramos.
—Ya estamos reunidos Mercedes, para eso hemos venido, por ejemplo ¿Dónde? ¿Dónde nos vamos a reunir?
Todos los chicos abrieron los ojos prestando más atención.
—Claro, es verdad ¿Dónde lo haremos? ¿Aquí?— Preguntaba otro de los chicos.
—En mi casa, lo haremos en mi casa, estaremos más cómodos y tendremos todo el espacio necesario para trabajar. Ya os enviaré la ubicación, por cierto, tendríamos que darnos los teléfonos y crearé un grupo de ‘what’.— Hablaba con seguridad Mercedes, como queriendo demostrar que ella era la líder del grupo.
—Yo te doy mí teléfono Mercedes.
—El tuyo ya lo tengo Celes ¡Por Dios!
—Vale, vale.— Disimulaba Celes bajando la cabeza.
Los demás, volvían a intentar no reírse apretando los labios. Le fueron dando los teléfonos a Mercedes, ella abrió un grupo en w******p.
—Ya está, ya tenemos grupo para comunicarnos.— Decía satisfecha Mercedes.
—GRUPO DE TRABAJO DE ARQUITECTURA, que imaginación tiene esta chica.— Decía irónicamente Carly, flojito para que solo la escuchara Sabrina.
—Carly por favor.— Le llamaba la atención riéndose Sabrina otra vez.
Volvieron a quedarse todos en silencio.
—Bueno ¿Qué más?— Insistía Sabrina.
Todos la miraron, sin saber que decir.
—Podríamos decidir ya, para no perder tiempo, de qué ira el trabajo ¿Qué proyectaremos?— Seguía diciendo Sabrina.
Los chicos se encogían de hombros, dando por buena cualquier idea. Mercedes miraba fijamente a Sabrina, tenía la sensación que le estaba disputando el liderazgo del grupo. Celes miraba preocupada a Mercedes, sabía que aquella cara la ponía cuando se enfadaba. Carly con una sonrisilla las miraba a las dos, sabía que Sabrina ya era la líder, tenía toda la atención del grupo, menos de Celestina, Celes para los amigos.
—Yo había pensado en algo sencillo, o sea, para no complicarnos la vida.— Argumentaba Mercedes.
Los cuatro chicos giraron la cabeza mirando a Sabrina, como si supieran que ella daría la idea buena.
—¿Queréis sacar una buena nota? O ¿Os vais a conformar con un aprobadillo?— Preguntó Sabrina, una pregunta trampa, porque sabía que todos querrían sacar buena nota.
Nadie respondía, por las caras, estaba claro que todos querían escuchar su propuesta.
—Un hospital.
Propuso Sabrina, los demás se miraron, todos pensaban sin atreverse a hablar.
—Me parece demasiado complicado.— Opinó Mercedes, más por llevarle la contraria que otra cosa.
—A mí también me lo parece, o sea…— Intentaba decir Celes apoyando a su amiga.
—Ya os lo he preguntado antes ¿Queréis sacar buena nota o no? Un hospital es un proyecto lo suficientemente complicado, con un proyecto fácil nos aprobaran y listo. Un hospital nos da la oportunidad de hacer algo grande ¿Os parece bien?
—Por mí perfecto, si Sabrina sacó un diez en el último trabajo, me fio de ella.— La apoyaba Carly con una risilla, había descubierto la nota que saco Sabrina, se las dieron personalmente a cada alumno sin publicarlas en el tablón.
—¡Si hombre!— Exclamó Celes al oír la nota del trabajo.
—Ni hombre ni mujer, sacó un diez como una catedral, yo también quiero uno.— Insistía Carly.
Los demás miraban a Sabrina con admiración, menos Mercedes, esta la miraba con envidia, viendo que se estaba llevando la atención y admiración de los otros.
—¡Buff! No sabría ni por dónde empezar.— Comentaba preocupado uno de los chicos.
—Escuchar, la idea es mía y sé que no es fácil, si os parece bien, nos reunimos el miércoles, yo, entre hoy y mañana dibujo algunos bocetos y los discutimos el miércoles.— Les decía con seguridad Sabrina. Mercedes iba a abrir la boca.
—Por mí perfecto.— Dijo otro chico con la aprobación de todos.
Mercedes cerró la boca sin decir nada, se dio cuenta que apoyaban a Sabrina, Celestina, Celes para los amigos, miraba a Mercedes esperando una respuesta. Mercedes con una falsa sonrisa movió la cabeza confirmando, Celes la movió igual mirando a Mercedes de reojo.
Así se dio por terminada la primera reunión del grupo de trabajo. Al salir de la cafetería, Mercedes y Celes se fueron, con su manita levantada, aguantando el bolso. Los demás se quedaron en la acera, acabando de comentar algunas cosas del proyecto.