El inicio de todo
Afrodita era una niña feliz, aunque casi no veía a su padre ella se sentía completa al lado de su madre Caliope y su hermano menor Isai; hasta que las cosas cambiaron drásticamente, se mudaban de aquel lugar donde ya tenía echa una vida, dejaba a sus amigos de infancia y el lugar donde conoció a su primer amor... Si bien aquel lugar no era el de su origen, ni tenía familia alguna en ese pequeño pueblito, al estar allí desde los 2 años lo convirtió en suyo.
Ella no lo sabía pero su mundo perfecto, la figura paternal y su adolescencia cambiarían caóticamente su mundo, su vida y su esencia.
Narra Caliope:
La mudanza estaba echa, no sentí nostalgia ya que regresaba a mi lugar de origen, cerca de mis padres, hermanas y hermanos; nunca me sentí completa aquí, las personas de este pueblo tenían una mente ¿como decirlo? Un tanto cerrada, aquí el patriarcado estaba por los cielos, si bien me sentía tranquila en llevar a mis hijos a un lugar donde todo era diferente y la ideología de las personas era más acorde a criar a mis hijos, algo no me dejaba estar tranquila, pues a pesar de siempre mantenerme en pie y no dejar ver la tormentosa relación que llevaba con mi esposo; sabía que al llegar a nuestro nuevo hogar un nuevo reto me esperaba, ¿como le explicaría a mis hijos que su padre nos dejaba?
De ahora en adelante solo seríamos los tres contra el mundo, no sabía cómo seguir adelante, no tenía muchos estudios, sólo concluí la secundaria, al ser la hija mayor de 10 hermanos continuar estudiando era un lujo así que a la edad de 12 años me fui lejos de mi familia a trabajar para apoyar a mis padres con los gastos de mis hermanos menores, me volví independiente a tan corta edad, pero ahora con mi hija de 12 y mi hijo de 8 esto era un nuevo reto por empezar.
_. Hijos ¿tienen todo listo, no se les olvida nada? Por favor apresurense entre más rápido lleguemos menos pesado será el desempacar al llegar.
_. Ya vamos mamá, todo está listo.
Narra Afrodita:
Por fin nos iríamos, ya me había acostumbrado a la vida aquí en este pequeño pueblito, me sentía triste pues tenía que dejar atrás mis amigos y el niño que me había empezado a gustar, lo bonito es que yo también le gustaba, así que lo nombre mi primer amor, al principio me comporte rebelde como toda adolescente cuando se le niega algo, pero note a mi madre diferente, algo distraída, preocupada y hasta podría decir triste, así que deje de poner resistencia, convencí a mi hermanito de que tendríamos nuevas aventuras por vivir y amigos que conocer y puse manos a la obra apoyando a mi mamá con las cajas de mudanza. Estaba sentada en el piso del que fue el cuarto de mi hermanito y mío pensando en que no volvería a ver al primer chico que me gustaba y ya no iría a la escuela con la que tanto había soñado cuando escuché a mamá gritar.
_. Hijos ¿tienen todo listo, no se les olvida nada? Por favor apresurense entre más rápido lleguemos menos pesado será el desempacar al llegar.
_. Ya vamos mamá, todo está listo.
Respondimos al unísono, salimos y la encontramos en la puerta, por fin nuestro viaje comenzaba, mamá decía que regresábamos al lugar del cual nunca debió salir, que sería diferente, nos gustaría mucho y nos divertiriamos mucho. Por fin después de dos horas de camino llegamos a la casa donde se supone papá había comprado para nosotros, era pequeña, acogedora y bonita, no estaba tan mal; nos apresuramos a bajar las cajas de mudanza y pusimos manos a la obra a desempacar, papá llegó a tiempo para ayudar. Nos pasamos todo el día en desempacar y acondicionar cada cuarto, solo paramos para comer algo, al finalizar el día todo estaba listo y en su sitio, al ser una familia pequeña no teníamos muchas cosas para poner en orden nuestro nuevo hogar.
Ahora toda la familia estaba cerca, tanto materna como paterna, me preguntó ¿porque mis padres decidieron salir de aquí? Todo es más lindo aquí, incluso la gente es muy cálida aquí, y no tenemos que caminar mucho para encontrar una tienda para comprar lo necesario.
Cómo hoy se nos fue el día en desempacar no fuimos a visitar a mis abuelitos, al parecer tampoco saben que estamos aquí, probablemente mañana iremos a dar la buena nueva. Por ahora es momento de ir a descansar ya que mañana nos espera un nuevo día y una nueva vida.