Pasamos buscando a mi amiga y Steven aún no cree lo que le conté. —¿Mi alma de verdad probaste? —Continua —Si Steven ya te dije que sí y no me gustó—le recalcó para que pase la página y añado—Te cuento que Thomas me vio el otro día el trasero. —¿Qué? ¿Y eso? No haz sido muy sincera sobre lo acontecido con este bombón—Me dice sorprendido y un poco molesto por no contarles. —fue hace poco, me termine de bañar, estaba arreglando mi cama para dormir y tocaron la puerta. Yo creí que era Nía la ama de llaves y dije pasé. Era Thomas me vio en cuclillas y con el trasero al aire—Le informó —¿Se infarto? —Pregunta —No, pero estaba paralizado mirándome. Me morí de pena—Le afirmó Steven suelta una carcajada imaginando el número. —Bueno Mérida, tienes un buen trasero. ¿Pero no viste si

