problema que te quedaras viendo películas anoche, ahora levanta tu culo gordo y acompáñame al supermercado. Me mordí la mejilla para no sonreir ya que conocía cuál sería la respuesta a mi comentario. —No tengo el culo gordo —gritó. ¡Bingo! —Espérame unos malditos diez minutos para ducharme. Se levantó de la cama y fue directamente a su guardarropa, donde se perdió por un momento. Veinte minutos después, cuando ya le tenía la cama ordenada, Carla salió del baño con mejor aspecto. Se había puesto unos shorts blancos y una camisa rosada. Llevaba sus converse blancas sin caña favoritas y tenía su pelo marrón en una cola desordenada. Se puso sus gafas wayfarer color café y posó frente al espejo. —Estoy lista nena —tomó su cartera y se acercó a mi. —¡Entonces vamos por esa comida saludable!

